Redacción Carlos Villa
Es en la provincia ecuatoriana de Sucumbíos, cerca de la frontera con Colombia, que este país sudamericano emprende exitosamente la técnica para encontrar yacimientos petroleros con ayuda del fracking, a pesar de la discusión ambiental.

En medio del polémico debate a nivel regional sobre si la decisión, o no, de usar la técnica del fracking, un método a presión que consiste en inyectar hacia el suelo agua y otros químicos contaminantes para perforarlos y encontrar yacimientos de petróleo, un país latinoamericano ya comenzó a usar esta técnica.
Se trata de la petrolera estatal ecuatoriana Petroecuador, que comenzó formalmente la aplicación de este método en una provincia cerca de Las Amazonas de nombre Sucumbíos, al norte con su frontera con el país colombiano, territorio en el que recientemente se reunieron en Santa Marta algunos países para discutir la aceleración hacia la transición energética.
Con la aplicación del fracking, asegura el Ministerio de Ambiente y Energía que se producirán adicionalmente cerca de 930 barriles diarios de petróleo que generará el país. Habitualmente, este país produce cerca de 470mil barriles petroleros diarios, y 329mil de ellos (el 70%) se exportan hacia otros territorios, lo que al país le permite generar ingresos anualmente que llegan a los 10mil millones de dólares.
Las autoridades continúan ofreciendo más datos positivos sobre la puesta en marcha de esta técnica, como que así pueden planearse eficazmente los recursos, se incorpora la tecnología y se estimula la inversión del sector de los hidrocarburos. Mencionan también que aplicar el fracking los hace ubicar horizontes nuevos por explorar y que más actores públicos participen en este intercambio económico. Sin embargo, los efectos negativos también fueron alertados y puestos sobre la mesa, pues se corre el riesgo de presentar efectos adversos en las fuentes de agua subterránea, éstas pueden contaminarse por el inminente uso de químicos que la práctica contempla.También se alerta sobre un incremente en el consumo de agua para los procesos de extracción, en un panorama global de sequias que castigarán aún más a los territorios y el agua, por ende, empezará a escasearse y racionarse en mayor medida.
Asimismo, la posibilidad de afectar a los ecosistemas amazónicos que tienden a ser más sensibles a la exposición de químicos también está latente, además de la emisión de gases contaminantes y algunos movimientos telúricos (microsismos) que podrían originarse en la región derivado de la dinámica que sufrirá el subsuelo por la inyección a gran velocidad de los fluidos. Pero, asumiendo los riesgos, Ecuador da un paso más hacia la producción de más barriles de petróleo para su comercialización.

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