Redacción: Astrid Sánchez
México enfrenta la decisión de continuar con la extracción de gas mediante fracking o aprovechar su potencial natural en energía solar y eólica para proteger el agua dulce de los estados del norte.

El panorama de la política energética nacional se encuentra hoy en un punto determinante donde las autoridades deben elegir con sumo cuidado el camino que seguirá el país para garantizar el suministro eléctrico de toda la población, enfrentando la difícil decisión de seguir apostando por los combustibles fósiles tradicionales que dañan el suelo o finalmente dar el paso valiente hacia un modelo sustentable que permita proteger los recursos naturales y asegurar un bienestar duradero para las próximas generaciones de ciudadanos que habitan este territorio,
Actualmente el territorio cuenta con reservas masivas de gas natural atrapadas en el subsuelo que resultan muy atractivas para la industria pero cuya extracción requiere del uso de técnicas sumamente cuestionadas por su impacto ambiental negativo en los ecosistemas locales, especialmente cuando consideramos que una gran parte del combustible que utilizamos para generar luz proviene de importaciones extranjeras lo que ha motivado la reciente creación de grupos de estudio científicos para evaluar si es viable seguir con estos métodos extractivos tan costosos,
Una de las mayores preocupaciones de los defensores del medio ambiente es la enorme cantidad de agua dulce que se consume de forma irreversible durante la fracturación hidráulica llegando a utilizarse hasta 100 millones de litros por cada pozo perforado en las zonas desérticas, lo cual representa un peligro inminente para los estados del norte donde la sequía ya es un problema grave que afecta la vida diaria de miles de familias y pone en riesgo la seguridad hídrica de toda la región fronteriza del país,
Expertos en el sector energético advierten que existen alternativas mucho más amigables con el entorno que podrían desarrollarse si se invierte en la infraestructura tecnológica necesaria para captar la fuerza de la naturaleza de manera eficiente, señalando que nuestro país tiene una ubicación privilegiada para generar electricidad limpia a través del sol que brilla intensamente en casi todo el territorio nacional además de aprovechar los vientos constantes que recorren el sur y el gran poder de las corrientes marinas en nuestras costas,
La transición hacia un sistema basado en fuentes renovables no solo ayudaría a reducir drásticamente las emisiones contaminantes que aceleran el cambio climático sino que también permitiría que el país sea mucho más independiente en términos de soberanía al no depender de los precios internacionales del gas natural, recordando que ya existen antecedentes de proyectos solares y eólicos que han demostrado ser sumamente rentables aunque todavía falta un impulso gubernamental mucho más sólido para que estas tecnologías alcancen su máximo potencial operativo,
El éxito de esta transformación verde dependerá totalmente de la voluntad política para poner el bienestar del ecosistema por encima de los intereses económicos inmediatos de las corporaciones petroleras internacionales, invitando a toda la sociedad civil a informarse sobre las ventajas de las energías limpias que prometen un suministro constante y seguro sin agotar las reservas de agua que son vitales para la supervivencia humana y el equilibrio de los santuarios naturales que nos definen como una nación rica en biodiversidad.

¿Te gustó nuestra nota? ¡Contáctanos y deja tu comentario! AQUÍ
Conoce nuestra red ANCOP Network AQUÍ














