Redacción Carlos Villa
En medio del regreso del fracking; las cifras, y estimaciones que el gobierno federal proyectan con miras hacia un futuro más sostenible, uno que reduzca la dependencia a las energías convencionales y una transición energética que se refleje en territorio y no solo en los discursos a largo plazo.

En un mundo que durante los últimos años ha encabezado sus esfuerzos en contrarrestar los efectos que el exceso de dependencia a los combustibles fósiles ha ocasionado, el panorama frente a la crisis climática no es muy alentador, sobre todo en un país como México donde recientemente la transición para abrirle la puerta al fracking de nuevo e incrementar el autoconsumo de gas natural independiente.
Así, las iniciativas que surgen desde sociedad civil y dependencias federales para acelerar e incentivar los avances en materia energética para que nuestro país reduzca el ser esclavos de las energías convencionales, ofrecen algunas alternativas y avances que se han implementado recientemente, en un intento de estandarizar un balance nacional de como va México hacia la transición energética.
Ir hacia la progresión del uso de energías limpias corresponde a un cambio escalonado y de manera ordenada y programada sin sacrificar la continuidad y confiabilidad de un sistema eléctrico y energético autónomo, así como el ir impulsando que los centros eléctricos vayan evolucionando y con ello ir sustituyendo los combustibles fósiles.
Es la generación hidroeléctrica a gran escala, junto con la nuclear y la geotermoeléctrica, que según en una revista informativa de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) se han implementado desde esta empresa paraestatal en nuestro país. Por ejemplo, con la integración de energías y tecnologías renovables como la fotovoltaica, eólica, la mareomotriz, el aprovechamiento de la biomasa y la gestión geotérmica de los residuos sólidos urbanos van, asegura CFE, hacia un importante potencial.
Sin embargo, la instauración de todas estas tecnologías desafía el entorno ambiental mexicano frente al crecimiento poblacional, la industrialización que va en aumento y el nearshoring, práctica empresarial que implica mover producciones a países claves para reducir costos y otros indicadores, que van incrementando la demanda energética.
Según cifras de la Secretaría de Energía (SENER), México quiere alcanzar el 45% de energía limpia con miras hacia el 2030 y reducir para este momento la emisión de gases de efecto invernadero en un 22%, cifras en concordancia con el Acuerdo de París y los Objetivos ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible), convenciones que México ha ratificado frente a varios Estados.
Al menos durante su comparecencia ante la Comisión de Energía en el Senada durante la glosa del último informe de gobierno de la Presidenta, la titular de la SENER, Luz Elena González, dijo que el país con el aprovechamiento de recursos geotérmicos, cogeneración eléctrica y la producción de biocombustibles, México va avanzando frente a su consolidación de llevar los rumbos del país hacia un futuro más enérgicamente limpio.
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