Redacción: Michelle Velázquez Belmont
Alicia Bárcena destaca el rol crucial de las empresas en la sostenibilidad ambiental de México. Conoce la estrategia para la transición verde en este 2026.

La visión de la política ambiental mexicana está experimentando un cambio de paradigma bajo el liderazgo de Alicia Bárcena, quien sostiene que la verdadera sostenibilidad es inalcanzable sin la participación activa y comprometida del sector privado. Durante un encuentro con líderes de empresas globales, la secretaria de Medio Ambiente subrayó que, aunque el gobierno puede diseñar estrategias y marcos normativos, la capacidad operativa y de innovación de las empresas es el motor indispensable para transformar la realidad ecológica del país. Este enfoque busca pasar de una gestión punitiva a una colaborativa, donde la protección del entorno se convierta en una oportunidad de desarrollo económico y eficiencia productiva.
El eje central de esta transformación es la Ley General de Economía Circular, un instrumento legal que obtuvo el respaldo unánime del Congreso gracias a la integración de propuestas de la academia, organizaciones civiles y el empresariado. Esta normativa aborda una crisis de residuos alarmante: México produce diariamente cerca de 139 mil toneladas de desechos sólidos, a lo que se suma la acumulación crítica de plásticos, residuos electrónicos, escombros y un inventario de 300 millones de llantas que impactan negativamente el territorio.
Para mitigar este problema, la Semarnat proyecta la creación de cuatro parques industriales especializados en economía circular, diseñados como centros de simbiosis industrial donde el reciclaje permita reintegrar materiales a las cadenas de valor, reduciendo la dependencia de materias primas vírgenes.
De manera paralela, la actualización de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente representa un hito histórico, ya que este marco no había sufrido modificaciones profundas desde 1996. La nueva versión incorpora conceptos modernos como las soluciones basadas en la naturaleza y la restauración ambiental, alineando la legislación con las exigencias climáticas del siglo XXI.
Asimismo, la presentación de la Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC 3.0) establece una hoja de ruta clara para la descarbonización y la adaptación, estructurada en pilares que incluyen el financiamiento y la mitigación de emisiones, contando con el respaldo de la Secretaría de Hacienda para facilitar la llegada de inversiones verdes.
La urgencia de estas medidas se fundamenta en un diagnóstico ambiental severo. En apenas 24 años, México ha perdido 4.4 millones de hectáreas de ecosistemas forestales, mientras que el 70% de sus ríos sufren algún grado de contaminación. Con un panorama donde el transporte, la generación eléctrica y la industria concentran la mayor parte de las emisiones de gases de efecto invernadero, el gobierno apuesta por una transición económica donde el capital privado no sea visto como un obstáculo, sino como el aliado estratégico que posee la tecnología y la escala necesarias para revertir el deterioro ecológico y asegurar un futuro habitable.
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