Redacción: Carlos Villa
Las condiciones que permiten que la electromovilidad vaya ganando terreno en lo público y lo privado dentro de la capital, desde lo masivo hasta lo particular, decisiones que implican menos dependencia a los combustibles fósiles.
Hablar de una ciudad implica entenderla, conocerla y abordar todas sus problemáticas, uno de los restos que más ha crecido a la par que el crecimiento poblacional es el problema de la movilización masiva de miles de personas en el transporte público. Hoy, éste se ve rebasado por una cantidad inmensa de habitantes que aunado a una infraestructura sin mantenimiento, resulta arcaico e inoperante.
Por eso es que durante los últimos años la electromovilidad va ganando terreno como una de las opciones para que el transporte público se modernice y los particulares que tengan el poder adquisitivo para hacerlo, opten por vehículos eléctricos. Esto es un esfuerzo desde lo público hasta lo privado para terminar con la dependencia de los combustibles fósiles.
Acerca de electromovilidad masiva, la Ciudad de México ha creado redes de transportes dependientes solamente de la tecnología eléctrica durante sus recientes administraciones. Fue en la gestión 2018-2024 de la entonces jefa de gobierno y hoy presidenta Claudia Sheinbaum que se crearon las primeras dos líneas de Cablebús. Un transporte que reduce contaminantes y tiempos de traslado.
La Línea 1 y 2 del Cablebús movilizan a miles de personas en la zona oriente y poniente de la capital, la clase trabajadora de Iztapalapa y Gustavo A. Madero que diariamente se vale de este medio para ir y volver a casa. Mientras que ha sido durante la gestión de la actual mandataria Clara Brugada donde se inauguró la Línea 3 de este sistema de transporte movilizando a la gente que va hacia Santa Fe, además de kilómetros de vías exclusivas para el Trolebús Elevado de Chalco en Iztapalapa.
Además de las conexiones del Tren Ligero, el Tren Suburbano y el recién Tren El Insurgente, los habitantes de la ciudad también pueden recorrer en monorrieles, kilométricas vías que implicaban horas varados dentro de un vehículo.
Ese es el panorama de lo público, sobre las preferencias de particulares por apostarle a los vehículos eléctricos en la capital, juega un papel clave la pluralidad es espacios públicos donde puedan conectarse los automóviles. La asociación México Como Vamos, reportó en 202 que tan solo en la capital hay cerca de trescientas estaciones de carga.
Por su parte, la Asociación Mexicana de Impulso al Vehículo Eléctrico (AMIVE), según estudios realizados en 202, dijo que es la CDMX quien se coloca como la entidad donde más personas están apostándole a vehículos eléctricos, sus ventas han crecido hasta un 326% los últimos dos años.
Igualmente, los incentivos fiscales como el condono de la tenencia, omisión en la verificación vehicular, descuentos en el cobro de casetas locales y preferencias en circular cuando hay contingencia ambiental, también resulta muy atractivo en el mercado.
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