Redacción: Amairany Ramírez
Los Viveros de Coyoacán han anunciado un cierre indefinido debido a graves inundaciones de aguas negras. Conoce los riesgos sanitarios y las labores de saneamiento que la SEMARNAT llevará a cabo en este pulmón verde de la Ciudad de México.

La Ciudad de México ha recibido un duro golpe en uno de sus espacios naturales más queridos. Este miércoles 13 de mayo de 2026, los Viveros de Coyoacán, un refugio de 39 hectáreas indispensable para la calidad del aire y la recreación en la capital, amanecieron con los candados puestos. Lo que inicialmente parecía una medida preventiva por el clima, se ha confirmado como una emergencia sanitaria de carácter indefinido.
La causa detrás de esta drástica decisión es una combinación de factores climáticos y fallas estructurales que han colapsado la zona. Durante las últimas 48 horas, intensas lluvias han azotado la capital, saturando un sistema de drenaje ya debilitado por años de falta de mantenimiento profundo. Esto provocó el desbordamiento de aguas negras que han inundado diversas áreas del parque, convirtiendo las pistas de corredores y las zonas de plantas en focos de infección.
La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) y la administración del recinto colocaron avisos urgentes en los accesos principales. El mensaje es claro: el cierre es necesario para proteger a los miles de visitantes, deportistas y familias que acuden diariamente. La presencia de agua contaminada representa un peligro biológico, por lo que cualquier actividad recreativa o deportiva ha quedado estrictamente prohibida hasta que se logre un saneamiento completo del suelo y la infraestructura hidráulica.
Vecinos y colectivos como “Amigos de los Viveros” han señalado que la situación es crítica debido a la cercanía del Río Magdalena. Este cuerpo de agua, que corre por el costado oeste del parque, se encuentra bajo un proceso de rehabilitación, pero las precipitaciones extremas —que han activado incluso alertas púrpuras de Protección Civil— han sobrepasado su capacidad, contribuyendo a la inundación del espacio.
Aunque las cuadrillas de limpieza ya se preparan para intervenir, la magnitud del daño sugiere que las puertas no se abrirán pronto. La evaluación técnica sigue en curso y las autoridades ambientales aún no han emitido un calendario oficial para la recuperación del sitio. Por ahora, los corredores habituales y ambientalistas han expresado su preocupación en redes sociales, temiendo que el deterioro de la infraestructura hidráulica en la alcaldía Coyoacán sea un problema estructural que requiera más que una simple limpieza superficial.
Este evento pone de manifiesto la vulnerabilidad de las áreas verdes urbanas ante el cambio climático y la crisis de infraestructura en la CDMX. Mientras los niveles de contaminación se mantienen bajo vigilancia, el “pulmón de Coyoacán” permanece en silencio, esperando ser rescatado de la toxicidad que hoy lo cubre.
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