Redacción: Amairany Ramírez
Un informe de la ONU revela que el dragado de arena masivo en las Maldivas ha destruido más de 200 hectáreas de arrecife, amenazando la supervivencia del archipiélago y su economía frente al cambio climático.

Las islas Maldivas, conocidas mundialmente como un paraíso de aguas cristalinas y biodiversidad marina, enfrentan hoy una de las amenazas más paradójicas de su historia moderna. En un intento desesperado por ganar terreno al mar y combatir la subida del nivel del agua, el país ha recurrido al dragado de arena a una escala que, según expertos internacionales, está socavando sus propios cimientos naturales y su viabilidad económica a largo plazo.
Un reciente informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) ha encendido las alarmas al revelar que la expansión territorial de Malé, la capital del archipiélago, ha resultado en la destrucción irreversible de más de 200 hectáreas de arrecifes de coral y hábitats de lagunas. Este proceso, que busca crear superficies habitables para una población creciente, está eliminando las barreras naturales que protegen a las islas de las tormentas y la erosión.
Un dilema de supervivencia nacional El caso de la laguna de Gulhifalhu es emblemático. En 2019, el gobierno contrató la extracción de 24,5 millones de metros cúbicos de arena para rellenar 192 hectáreas destinadas a infraestructura urbana. Aunque el proyecto se presentó como una solución a la presión demográfica, una evaluación ambiental posterior confirmó que el daño a los ecosistemas locales era irreversible, a pesar de lo cual los acuerdos contractuales impidieron detener la obra.
Este fenómeno no es exclusivo de las Maldivas. A nivel global, se estima que se consumen 50.000 millones de toneladas de arena anualmente, una cifra que supera con creces la capacidad de la naturaleza para renovar este recurso. Pascal Peduzzi, científico del PNUMA, advierte que la arena es el “héroe no reconocido” del desarrollo, esencial no solo para el concreto y la tecnología, sino para funciones vitales como la filtración de agua y la protección de acuíferos contra la salinización.
Impacto en la biodiversidad y la economía La pérdida de los arrecifes no solo afecta la estética del paisaje; significa la desaparición de hogares para tortugas, peces, aves y cangrejos. Esto golpea directamente a los dos pilares de la economía maldiva: la pesca y el turismo. El informe también destaca que cerca de la mitad de las empresas de dragado en el mundo operan dentro de áreas marinas protegidas, lo que agrava la crisis de biodiversidad.
Hacia un modelo de desastre urbano La vulnerabilidad de las Maldivas es extrema, con más del 80% de su territorio a menos de un metro sobre el nivel del mar. Sin embargo, la ONU advierte que los planes actuales de expansión podrían conducir a un “desastre urbano”, ya que la densidad poblacional proyectada no es sostenible bajo las condiciones ambientales actuales.
La solución, según el PNUMA, requiere una transformación radical en la gobernanza del recurso. Se necesita una mayor transparencia, sistemas de monitoreo precisos y el cumplimiento estricto de normas ambientales que prioricen la conservación de los ecosistemas sobre la extracción acelerada. Sin un cambio de rumbo, el archipiélago corre el riesgo de ahogarse no solo por el aumento del mar, sino por la destrucción de las defensas naturales que lo han mantenido a flote durante milenios.

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