Clima y Crisis Cambio climático

La amenaza invisible de las mil sustancias químicas en el Río Santiago

Redacción:  Amairany Ramírez 

Descubre cómo la contaminación industrial y la falta de monitoreo ponen en riesgo la salud y el campo nayarita.

Río Santiago

Lo que a simple vista parece un recurso vital para el desarrollo agrícola de Nayarit, es en realidad un torrente de toxicidad silenciosa. El río Santiago, considerado por la Comisión Nacional del Agua (Conagua) como uno de los cinco cuerpos de agua más críticos de México, cruza la frontera entre Jalisco y Nayarit cargando un historial de negligencia industrial y una “huella química” que amenaza con transformar el paraíso en una zona de desastre sanitario. 

El origen del problema se documentó con precisión desde 2011, cuando un estudio del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA) —inicialmente ocultado al público para proteger la “competitividad” de las empresas— reveló la presencia de 1,090 sustancias químicas en el cauce. Entre estos compuestos se encuentran disruptores hormonales, metales pesados y retardantes de flama, derivados de la actividad de aproximadamente 400 industrias que operan en la zona metropolitana de Guadalajara. 

Las consecuencias para la salud humana son devastadoras y ya no se limitan a teorías de laboratorio. Investigaciones de la Universidad de Guadalajara han confirmado que el agua del Santiago es genotóxica, es decir, tiene la capacidad de romper las cadenas de ADN en células humanas apenas entran en contacto con ella. En las comunidades ribereñas de Jalisco, esto se ha traducido en un incremento alarmante de casos de síndrome de Down y una demanda de diálisis renal que supera la media mundial. El panorama es tan desolador que expertos académicos no dudan en comparar la situación actual de la cuenca con la tragedia de Chernobyl. 

El vacío de información en Nayarit A pesar de que el río atraviesa tres de las hidroeléctricas más importantes del país en territorio nayarita —La Yesca, El Cajón y Aguamilpa—, existe un apagón informativo sobre la calidad del agua en este estado. Mientras que en Jalisco se sabe qué venenos fluyen, en Nayarit no se han realizado muestreos químicos actualizados en más de 14 años. 

Este vacío de datos es especialmente preocupante ante la puesta en marcha del Canal Centenario, la obra hidroagrícola más ambiciosa de la entidad en las últimas décadas. Con una inversión superior a los 10 mil millones de pesos, este sistema pretende irrigar 43,000 hectáreas de cultivos básicos como maíz y frijol utilizando precisamente el agua proveniente del Santiago. El riesgo es latente: el agua que daña el ADN en Jalisco es la misma que se verterá en los surcos de miles de productores nayaritas sin que exista un solo estudio público que garantice su inocuidad para el riego o el consumo indirecto. 

La falta de inspecciones, que en Jalisco se desplomaron drásticamente en la última década, y la omisión de capítulos sobre la química del agua en los proyectos de infraestructura en Nayarit, dejan a la población en un estado de vulnerabilidad absoluta. El río Santiago no solo trae agua; trae un legado de tóxicos que hoy, más que nunca, exige transparencia y acción inmediata antes de que la crisis de salud alcance un punto de no retorno en tierras nayaritas. 

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