Redacción Leo Garfias
Investigadores mexicanos desarrollaron Hidrobinisa, un vehículo eléctrico impulsado mediante una pila de combustible de hidrógeno. El prototipo alcanza hasta 33 km/h y plantea nuevas posibilidades para una movilidad con menores emisiones en espacios urbanos y recorridos cortos.
México continúa experimentando con nuevas alternativas para transformar la movilidad y reducir la dependencia de los combustibles fósiles. Una de las propuestas más llamativas es Hidrobinisa, un pequeño vehículo desarrollado por investigadores del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (Cinvestav-IPN) que utiliza hidrógeno para generar la electricidad necesaria para desplazarse.
Aunque algunos titulares pueden hacer pensar que se trata de un automóvil que funciona directamente con agua, su tecnología es diferente. Hidrobinisa es un vehículo eléctrico con pila de combustible de hidrógeno, es decir, sus motores funcionan con electricidad y parte de esa energía se obtiene mediante una reacción electroquímica dentro del propio sistema.
El funcionamiento comienza en una celda de combustible donde el hidrógeno reacciona con el oxígeno. Ese proceso produce electricidad que posteriormente alimenta o recarga un banco de baterías de ion-litio, encargadas de suministrar energía a los motores eléctricos.
Esta configuración permite que el prototipo pueda operar sin utilizar directamente gasolina o diésel y sin depender exclusivamente de conectarse a un cargador convencional como sucede con un automóvil eléctrico de baterías.
El vehículo alcanza actualmente una velocidad máxima aproximada de 33 kilómetros por hora y puede funcionar durante alrededor de 90 a 100 minutos. Estas características significan que, por ahora, Hidrobinisa no pretende competir directamente con los automóviles tradicionales utilizados para viajar por carreteras o autopistas. Su potencial se encuentra principalmente en recorridos cortos y controlados.
Hidrobinisa es resultado de más de 15 años de investigación encabezada por especialistas mexicanos interesados en desarrollar aplicaciones del hidrógeno para el transporte. El proyecto adquiere especial importancia porque permite experimentar en México con tecnologías que grandes fabricantes internacionales también han desarrollado.
El almacenamiento representa otro de los grandes obstáculos. El hidrógeno necesita sistemas especializados que ocupan espacio dentro del vehículo y deben cumplir estrictas condiciones de seguridad.
También existe un problema de infraestructura. Mientras los automóviles de gasolina cuentan con miles de estaciones de servicio y los vehículos eléctricos disponen de una red creciente de cargadores, las estaciones para abastecer hidrógeno siguen siendo muy escasas.
Hidrobinisa todavía está lejos de sustituir a los automóviles convencionales, pero representa algo igualmente importante: una plataforma mexicana para investigar cómo podría utilizarse el hidrógeno en el transporte del futuro.
La transformación de la movilidad probablemente no dependerá de una única tecnología. Baterías, energía solar, hidrógeno y sistemas híbridos podrían convivir dependiendo del tipo de vehículo y recorrido y en esa búsqueda, Hidrobinisa coloca a la investigación mexicana dentro de la conversación sobre cómo movernos sin depender permanentemente de la gasolina y el diésel.














