Actualidad

La Antártida deja de ser un refugio: el calentamiento acelera la contaminación por mercurio

Redacción Marlone Serrano

La Antártida se ha convertido en una fuente activa de contaminación por mercurio debido al calentamiento global y el deshielo, aumentando los riesgos para los ecosistemas polares y el océano Austral.

La Antártida, considerada durante décadas un territorio aislado de la contaminación industrial, enfrenta una nueva amenaza ambiental. Un estudio internacional publicado en PNAS revela que la Península Antártica se ha convertido en una fuente activa de mercurio, impulsada por el calentamiento global, el deshielo y la deposición atmosférica.

La investigación, encabezada por el científico ambiental Chengzhen Zhou, de la Universidad de Pekín, analizó registros geoquímicos e isotópicos de 16 núcleos de sedimentos para reconstruir la dinámica del mercurio en la región durante los últimos dos siglos.

Los resultados muestran que la acumulación de mercurio en la plataforma de la Península Antártica aumentó 160% desde el inicio de la industrialización y actualmente alcanza una tasa de 93 ± 58 microgramos por metro cuadrado al año, aproximadamente el doble del promedio registrado en las plataformas continentales a nivel mundial.

El deshielo está liberando mercurio acumulado

Durante décadas, la criosfera antártica funcionó como un depósito que retenía parte del mercurio transportado desde regiones industrializadas. Sin embargo, el aumento de las temperaturas está alterando ese equilibrio.

El estudio identifica dos procesos principales. El primero está relacionado con una mayor deposición atmosférica y la expansión de las aguas abiertas, que favorece la absorción de mercurio atmosférico por el océano.

El segundo ocurre cuando el deshielo y la erosión movilizan el mercurio que permaneció almacenado en el hielo y el suelo durante décadas, transportándolo hacia las aguas del Océano Austral.

De acuerdo con el modelo desarrollado por los investigadores, la liberación de mercurio terrestre asociada al deshielo aumentó 550%, mientras que el intercambio entre la atmósfera y el mar creció 350%.

La consecuencia más preocupante es que la Península Antártica ya no solamente acumula el contaminante, sino que comienza a devolverlo al ambiente marino.

El riesgo alcanza a la cadena alimentaria

El problema adquiere mayor relevancia debido a la capacidad del mercurio para transformarse en metilmercurio, una forma altamente tóxica que puede acumularse en los organismos y avanzar a través de la cadena alimentaria.

De esta manera, el contaminante puede pasar desde microorganismos y especies pequeñas hasta peces y grandes depredadores del ecosistema antártico.

Los investigadores advierten además que la exportación de mercurio desde la Península Antártica hacia el océano abierto aumentó 400%, lo que plantea la posibilidad de que la contaminación alcance regiones alejadas de su punto de origen.

La preocupación también se relaciona con las pesquerías del hemisferio sur, ya que una mayor presencia de mercurio en los ecosistemas marinos podría incrementar los riesgos para especies comerciales y para las comunidades que dependen de estos recursos.

El calentamiento convierte un depósito en una fuente de contaminación

El hallazgo muestra cómo el cambio climático puede amplificar problemas ambientales que ya existían. El mercurio no llegó recientemente a la Antártida: una parte importante fue transportada desde otras regiones mediante la atmósfera y quedó almacenada durante décadas.

Ahora, el calentamiento está modificando el comportamiento de ese contaminante.

La combinación de mayores temperaturas, pérdida de hielo, erosión y deposición atmosférica genera una retroalimentación que acelera la movilización del mercurio y aumenta su llegada al océano.

Para los autores, esta transformación representa un cambio fundamental en el funcionamiento ambiental de la región: la Antártida pasó de actuar principalmente como un sumidero de mercurio a convertirse en una fuente secundaria de contaminación.

Reducir emisiones, una prioridad

El estudio advierte que limitar las emisiones de mercurio y de gases de efecto invernadero será fundamental para evitar que este proceso continúe intensificándose.

La investigación también evidencia que los efectos de la contaminación industrial pueden permanecer almacenados durante décadas en regiones aparentemente aisladas y regresar al ambiente cuando las condiciones climáticas cambian.

La Antártida, por tanto, vuelve a mostrar que ningún ecosistema está completamente desconectado de las actividades humanas. El calentamiento global no solo está derritiendo el hielo: también puede estar liberando contaminantes que permanecieron atrapados durante generaciones.

agosto 2026
DLMXJVS
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
3031 
Movilidad
Facebook
X (Twitter)
YouTube
Instagram
Tiktok