Iniciativa pública y Medio ambiente

Fauna urbana resiliente, la ecología exige repensar nuestra relación con los animales en la ciudad

Redacción Atziri Gómez 

La ecología urbana revela como la fauna urbana resiliente se adapta a las ciudades y por qué los humanos debemos aprender a coexistir con estas especies.  

Fauna urbana resiliente,

La manera en que las personas perciben, piensan y actúan frente a la fauna silvestre determina gran parte de las complejas relaciones ecológicas que ocurren actualmente en las ciudades. Así lo afirmó Beatriz del Socorro Bolívar Cimé, académica del Instituto de Investigaciones Forestales de la Universidad Veracruzana (UV). 

Durante su participación en el 4to Simposio de Ecología Urbana, la investigadora explicó que las urbes actuales deben entenderse como sistemas socioecológicos en los que humanos y biodiversidad conviven de manera constante. Por ello, es urgente analizar a fondo el comportamiento de la fauna urbana resiliente. 

Tras años, las investigaciones ecológicas se han enfocado casi exclusivamente en bosques y ecosistemas conservados. Sin embargo, el crecimiento acelerado de las ciudades ha obligado a que la atención científica se dirija cada vez más hacia los ambientes urbanizados. 

Actualmente hay alrededor de 4.4 billones de personas que habitan en zonas urbanas, y se estima que para el año 2050 haya siete de cada diez personas viviendo en ciudades, circunstancia que obliga a estudiar cómo interactúan los seres humanos con las especies y cómo lograran adaptarse con éxito a estos entornos transformados. 

Bolívar Cimé menciono como la ecología urbana ha evolucionado desde una visión centrada únicamente en la flora y la fauna, hacia una que incorpora a las personas como parte fundamental del ecosistema urbano y que en las ciudades habita una fauna sinantrópica, es decir, que son especies capaces de sobrevivir y adaptarse a ambientes modificados por las actividades humanas. 

De hecho, algunas de estas especies obtienen grandes beneficios del entorno urbano gracias a la disponibilidad constante de alimento, refugio y condiciones climáticas más estables. Los encuentros entre humanos y fauna silvestre ocurren principalmente en las áreas verdes urbanas, las cuales funcionan como refugios y facilitan interacciones deliberadas o accidentales. 

Un claro ejemplo de interacción es la colocación de jardines para polinizadores o alimentadores para aves en los hogares, acciones que favorecen la llegada de fauna a los espacios domésticos. Asi mismo la académica destacó que la relación entre personas y fauna urbana depende de tres variables principales: la percepción, la actitud y el comportamiento. 

Factores como la apariencia física, el tipo de alimentación o los hábitos diurnos y nocturnos de los animales influyen directamente en la respuesta humana. Desde este punto de vista las aves suelen ser el grupo de vertebrados con mayor aceptación en las ciudades, generando actitudes positivas y acciones de cuidado. En cambio, los reptiles y anfibios enfrentan comúnmente rechazo, intolerancia o agresiones derivadas del miedo y el desconocimiento. 

Durante la reunión en el Auditorio “Santiago Mario Vázquez Torres”, la investigadora remarcó la importancia de promover la coexistencia entre humanos y la fauna urbana. Esto debe lograrse mediante estrategias integrales que unan la conservación con el bienestar social. 

Para lograr un equilibrio duradero, es fundamental comprender el valor de estas especies sinantrópicas, incluyendo a los reptiles para poder transformar nuestras ciudades en espacios verdaderamente habitables y respetuosos con la biodiversidad. 

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