Redacción Regina Melo
El Ayuntamiento de Madrid aprobó la construcción del primer tramo de la Gran Vía del Sureste, un proyecto de infraestructura que busca transformar la movilidad y el paisaje urbano del Ensanche de Vallecas. Las obras comenzarán previsiblemente en septiembre de 2026 y concluirán en la primavera de 2028, con una inversión municipal de 13,1 millones de euros.
Aunque el plan completo contempla una avenida de aproximadamente 16 kilómetros, esta primera fase abarcará 560 metros entre la avenida de las Suertes y la glorieta ubicada junto a la autovía A-3. El objetivo es convertir un amplio terreno sin uso en un corredor verde que favorezca la convivencia, la movilidad sostenible y la conexión entre los nuevos desarrollos residenciales del sureste de Madrid.
El proyecto contempla la construcción de un bulevar peatonal de más de 21 mil metros cuadrados, equipado con áreas infantiles, zonas deportivas, espacios de descanso, juegos de agua y mobiliario urbano. Además, se renovarán las banquetas y se habilitarán carriles bici segregados en ambos sentidos, permitiendo que ciclistas y peatones circulen con mayor seguridad y comodidad.
Uno de los aspectos más importantes de la iniciativa es su enfoque ambiental. Se plantarán 875 árboles, más de 86 mil arbustos y plantas y se implementarán sistemas de riego eficiente y drenaje urbano sostenible, diseñados para mejorar la absorción del agua de lluvia y reducir el impacto de las altas temperaturas. También se construirá una fuente ornamental de 180 metros cuadrados con juegos de agua e iluminación LED de bajo consumo, pensada como un espacio recreativo para los habitantes durante los meses más calurosos.
La infraestructura también reservará un carril exclusivo por sentido para un futuro sistema Bus Rapid Transit (BRT), un servicio de autobuses de alta capacidad que conectará Valdecarros, Ensanche de Vallecas, Los Berrocales, Los Ahijones, El Cañaveral y Los Cerros, seis desarrollos urbanos donde se concentrará buena parte del crecimiento residencial de Madrid en las próximas décadas.
La importancia del proyecto radica en que busca equilibrar el desarrollo urbano con la protección del medio ambiente. La incorporación de amplias áreas verdes ayudará a mejorar la calidad del aire, reducir el efecto de isla de calor y ofrecer nuevos espacios de convivencia para los habitantes. Al mismo tiempo, la infraestructura favorecerá una movilidad más eficiente al priorizar el transporte público, los desplazamientos en bicicleta y los recorridos peatonales.
Además de beneficiar a los vecinos del Ensanche de Vallecas, la Gran Vía del Sureste contribuirá a fortalecer la conectividad entre los nuevos barrios, impulsar el desarrollo económico de la zona y preparar a Madrid para el crecimiento poblacional previsto en los próximos años.
Sin embargo, el proyecto también ha generado críticas. El PSOE considera que los nuevos desarrollos siguen planificándose sin una estrategia integral de movilidad, mientras que Más Madrid sostiene que la intervención llega 18 años tarde y aún deja pendientes mejoras importantes, como una mejor conexión con la A-3.
A pesar de ello, esta primera etapa representa un paso significativo para construir una ciudad más sostenible, donde la infraestructura moderna y la conservación del entorno natural avancen de manera conjunta, ofreciendo beneficios ambientales, sociales y económicos para el futuro de España.














