Iniciativa pública y Medio ambiente

Biodiversidad urbana, el jardín botánico de la UNAM como refugio de la flora nativa

Redacción Atziri Gomez 

En medio del caos urbano, el Jardín Botánico de la UNAM resguarda la flora amenazada de México. 

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En el centro una de las zonas más grandes de la Metrópolis, México resguarda un “museo vivo” en donde la biodiversidad y las especies con amenaza se encuentran en un refugio frente al crecimiento urbano.  

Tratándose del “Jardín Botánico” del Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), alberga a más de 1,600 especies de plantas nativas de los bosques, desiertos y selvas mexicanas.  

Establecido un entorno marcado por formaciones volcánicas milenarias, este santuario natural resguarda colecciones especializadas en agaves, cactáceas, crasuláceas, dalias silvestres, plantas acuáticas. Además, cuenta con un jardín etnobotánico que documenta los usos tradicionales de la flora por los pueblos originarios, convirtiéndose en un archivo tangible de la memoria biocultural de la nación. 

El jefe del refugio, Salvador Arias Montes, explicó que el espacio tiene como propósito fundamental la investigación de plantas nativas, el estudio de su conservación a diferentes escalas de tiempo y la educación del público. Para el directivo, estos recintos acercan a la población al conocimiento de la naturaleza y funcionan en las grandes urbes como pulmones verdes esenciales para mejorar la calidad del aire y regular la temperatura. 

Aunado al cuidado botánico, el centro preserva especies ligadas a tradiciones indígenas, usos medicinales ancestrales y prácticas agrícolas locales. “Hoy en día, no podemos entender la conservación de la biodiversidad sin la presencia de jardines botánicos, porque se vuelven los escenarios ideales para que el público pueda llevarse un pedazo de conocimiento”, expresó Arias Montes al destacar su rol como laboratorio vivo frente a la adaptación climática. 

Fundado en 1959, el recinto no solo destaca en el ámbito científico, sino que también ofrece talleres, cursos, conferencias, conciertos y exposiciones temáticas. Esta oferta cultural y académica atraído constantemente a visitantes nacionales, extranjeros y estudiantes interesados en la preservación ambiental, consolidando un área educativa fuertemente comprometida con la divulgación de la riqueza natural. 

Al respecto, la coordinadora de difusión del jardín, Carmen Cecilia Hernández Zacarías, consideró fundamental la existencia de estos espacios de salvaguarda vegetal. La especialista subrayó que cuando las personas desconocen la naturaleza que las rodea, difícilmente pueden valorarla y protegerla, por lo que resulta urgente que los habitantes reconozcan la vasta diversidad biológica del país. 

Para los visitantes cotidianos, como el estudiante de biología Camilo Ramírez, la reserva representa una oportunidad invaluable para generar conciencia colectiva. Ramírez subrayó la necesidad de entender el papel esencial que desempeñan las plantas en el equilibrio de los ecosistemas, recordando que la sociedad civil debe aprovechar estos recintos para reconectar con el entorno y asegurar la supervivencia de los seres vivos. 

El Jardín Botánico de la UNAM se afianza, así como un pilar insustituible para la resiliencia ecológica urbana, demostrando que la ciencia y la participación ciudadana son las mejores herramientas para frenar la pérdida de ecosistemas. Este oasis de piedra y verde recuerda de manera permanente el valor de nuestro patrimonio natural y la responsabilidad compartida de asegurar su permanencia en un futuro. 

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