Redacción: Ana Paola Pazaran
El cambio climático está transformando los Pirineos con el retroceso de los glaciares, el aumento de las temperaturas y la disminución de las reservas de nieve.

En las últimas décadas, Los Pirineos han perdido gran parte de sus glaciares y se ha experimentado un gran aumento de la temperatura, con los veranos cada vez más largos y menos días de heladas. Un cambio que sin duda ha afectado el equilibrio de una parte importante de ese lugar: la nieve.
La nieve, actúa como una reserva natural, esta se acumula en el invierno y conforme pasa la primavera se va derritiendo lentamente, pero conforme el invierno se vuelve más cálido esa reserva va disminuyendo. Por consecuencia esto deja menos nieve acumulada, deshielo mucho más rápido y menor caudal en ríos; estos afectan el abastecimiento urbano.
Zaragoza depende del agua que baja de las montañas, cuando el ciclo se desajusta, hay riesgo de estrés hídrico, cambia la regularidad de suministro, esta que se ocupa para la agricultura, la industria y el consumo doméstico. Las zonas de las montañas reaccionan anticipadamente y de manera intensa ante el cambio climático; lo que esta sucediendo en estas cumbres es una señal de como evolucionaria el ciclo de agua en el futuro.
El Observatorio Pirenaico de Cambio Climático se encarga de medir, analizar y anticipar los efectos del cambio climático en toda la cordillera, su función es recopilar datos sobre la temperatura, nieve, agua, biodiversidad, analiza los riesgos para la economía y la población y genera estrategias para la adaptación en territorios de montaña. Es una de las principales plataformas europeas con conocimiento climático en la zona de montañas, recientemente el observatorio está coordinado por una red de científicos y al frente tienen una pieza clave: la investigadora Eva García-Balaguer, que es la responsable de la coordinación del OPCC.
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