Redacción: Michelle Velázquez Belmont
El 17° Congreso Internacional de Transporte (CIT) busca modernizar el sector público en México con enfoque en electromovilidad y nuevos modelos de negocio.

El 17° Congreso Internacional de Transporte (CIT), organizado por la Asociación Mexicana de Transporte y Movilidad (AMTM), sitúa la sostenibilidad financiera y energética como los pilares fundamentales para la modernización del servicio público. Este encuentro busca acelerar la transformación de un sector que ya no se percibe únicamente como un reto técnico, sino como una prioridad de carácter político, económico y social. La meta principal es consolidar un modelo que logre equilibrar las necesidades de movilidad de los usuarios con el desarrollo económico y el cuidado del medio ambiente.
Uno de los desafíos más críticos que se abordarán en este espacio es la viabilidad financiera de los sistemas de transporte. Actualmente, el sector enfrenta una presión considerable debido al aumento constante en los costos de insumos y la necesidad de profesionalizar el servicio. La AMTM destaca que mantener tarifas accesibles para la población sin comprometer la calidad operativa es una tarea compleja que requiere un nuevo pacto entre autoridades y transportistas. Se hace un llamado a dejar atrás esquemas obsoletos basados solo en el ingreso por pasajero y transitar hacia modelos de negocio más eficientes, como el pago por kilómetro recorrido bajo estándares de calidad específicos.
En cuanto a la sostenibilidad energética, el congreso enfatiza la importancia de la transición hacia tecnologías más limpias, como la electromovilidad y el uso de unidades híbridas. No obstante, se reconoce que el freno para la adopción masiva de estas tecnologías en México no es estrictamente tecnológico, sino estructural y financiero. Para superar estos obstáculos, se requiere la participación conjunta de los tres niveles de gobierno, legisladores, la banca de desarrollo, la industria tecnológica y la sociedad civil. Instituciones como Banobras, la Secretaría de Economía y la Semarnat son piezas clave en la gestión de inversiones y el diseño de políticas que faciliten esta renovación de flota.
El usuario se mantiene en el centro de todas estas estrategias. La intención de mejorar la infraestructura, reducir los tiempos de traslado y asegurar la confiabilidad del servicio tiene como fin último impactar positivamente en la calidad de vida de las personas. La descarbonización de las ciudades y la creación de entornos más habitables son beneficios directos de un sistema de transporte bien planeado. En conclusión, el 17° CIT se presenta como una plataforma esencial para generar alianzas e impulsar el financiamiento necesario que permita transformar el transporte público en un instrumento estratégico de equidad social y competitividad para el país.

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