Redacción Andrea García
El deshielo de las alas de los aviones es un procedimiento indispensable para garantizar la seguridad durante los vuelos en temporadas de bajas temperaturas. Sin embargo, los productos químicos utilizados para eliminar las capas congeladas también generan preocupación por sus efectos ambientales. Ante esta situación, el ingeniero Kevin Golovin investiga alternativas que podrían transformar la manera en que la industria aeronáutica enfrenta este desafío.
Este fenómeno puede alterar el comportamiento aerodinámico de las aeronaves y afectar las condiciones necesarias para realizar un vuelo seguro. Por este motivo, antes de despegar en determinadas condiciones climáticas, los aviones deben someterse a procedimientos especiales que permitan eliminar las capas congeladas acumuladas en sus superficies.
Aunque el deshielo es una medida fundamental para prevenir riesgos durante las operaciones aéreas, también genera preocupaciones relacionadas con la contaminación ambiental. Kevin Golovin, ingeniero de materiales y profesor asociado de la Universidad de Toronto, ha señalado que los métodos empleados para retirar el hielo pueden tener consecuencias negativas para el entorno.
El especialista advierte que este procedimiento requiere utilizar cantidades considerables de productos químicos, cuyo manejo y dispersión representan un desafío para la protección de los ecosistemas. Entre las sustancias utilizadas para combatir la acumulación de hielo se encuentran el etilenglicol y el propilenglicol, componentes presentes en diferentes líquidos anticongelantes.
Estos productos se aplican directamente sobre las superficies de las aeronaves para facilitar la eliminación del hielo y retrasar su formación durante las operaciones previas al vuelo. Sin embargo, no toda la sustancia permanece sobre el avión, ya que una parte puede escurrirse y llegar al suelo, los drenajes y los sistemas de tratamiento de agua de las instalaciones aeroportuarias.
Una de las principales preocupaciones ambientales surge cuando estos compuestos llegan a los cuerpos de agua y comienzan a descomponerse. Durante este proceso, los microorganismos que participan en su degradación consumen oxígeno, lo que puede reducir su disponibilidad en el agua y afectar a las especies que dependen de él para sobrevivir.
Esta situación convierte a los productos utilizados en los aeropuertos en un factor que debe considerarse dentro de las estrategias para disminuir la contaminación generada por el transporte aéreo. Frente a este problema, investigadores especializados en materiales buscan desarrollar tecnologías que permitan retirar el hielo de manera más sencilla y con una menor dependencia de sustancias químicas.
En este campo destaca una investigación publicada en 2019 en la revista científica Science, en la que participó Kevin Golovin. El trabajo abordó el desarrollo de recubrimientos con propiedades especiales, conocidos como materiales de baja tenacidad interfacial, cuya finalidad es disminuir la adherencia del hielo a diferentes superficies.
El funcionamiento de estos materiales se basa en facilitar la propagación de pequeñas fracturas entre la capa congelada y la superficie protegida. Cuando comienza a producirse una separación, las grietas pueden extenderse y permitir que una mayor cantidad de hielo se desprenda sin necesidad de aplicar una fuerza excesiva.
Este principio representa una alternativa tecnológica que podría aprovecharse en diferentes sectores, desde la aviación hasta la infraestructura eléctrica, donde las acumulaciones de hielo también pueden ocasionar complicaciones. Las aportaciones de Kevin Golovin muestran la importancia de la ingeniería de materiales en la búsqueda de soluciones para problemas que afectan tanto a la industria como al medio ambiente.
La posibilidad de contar con superficies que dificulten la adherencia del hielo abre nuevas oportunidades para mejorar algunos procedimientos utilizados en condiciones climáticas extremas. No obstante, estas propuestas todavía requieren investigación y desarrollo antes de convertirse en sustitutos generalizados de los métodos tradicionales. El reto para el sector aeronáutico consiste en encontrar un equilibrio entre la seguridad de los pasajeros, la eficiencia de las operaciones y la reducción de los efectos ambientales.
Mientras los líquidos anticongelantes continúan siendo necesarios para determinadas condiciones de vuelo, los avances científicos podrían contribuir a transformar la manera en que se preparan las aeronaves antes del despegue. La investigación sobre nuevos recubrimientos plantea una posibilidad para avanzar hacia una aviación con procesos más eficientes y un menor impacto ecológico.














