En Tlaxcala, el turismo empieza a construirse desde espacios que van más allá de los destinos tradicionales. Hoy mismo 2 de enero, distintas comunidades del estado impulsan rutas que parten de su propia identidad, integrando cocina, producción local y actividades que buscan conectar a los visitantes con el entorno de una manera más directa y responsable.
Este modelo forma parte de una estrategia que apuesta por el turismo comunitario como una alternativa más equilibrada, en la que no solo se promueve la llegada de visitantes, sino también la participación de quienes habitan cada región. El proyecto es impulsado por la Secretaría de Turismo en coordinación con la UNESCO, con el objetivo de fortalecer la economía local sin perder de vista la conservación cultural y ambiental.
Uno de los ejes principales de esta propuesta es la gastronomía tradicional, que se ha convertido en un punto de entrada para entender la riqueza del estado. Actualmente, 21 cocineras tradicionales cuentan con certificación oficial, un proceso respaldado por instituciones educativas y culturales que reconoce su conocimiento y su papel en la preservación del patrimonio. Este paso no solo visibiliza su trabajo, también abre oportunidades para que estas prácticas continúen transmitiéndose a nuevas generaciones.
La apuesta no se limita a la cocina. Las rutas que se están desarrollando integran también a productores, artesanos y prestadores de servicios, lo que permite que la experiencia turística tenga un impacto más amplio. A lo largo del último año, más de cien personas han participado en procesos de capacitación que abarcan desde técnicas productivas hasta atención al visitante, fortaleciendo así la calidad de la oferta y su sostenibilidad en el tiempo.
Un ejemplo claro es la Ruta de la Miel, donde los productores no solo comercializan sus productos, sino que muestran el proceso completo, desde el cuidado de las abejas hasta la extracción, lo que también contribuye a generar conciencia sobre la importancia de estos polinizadores en los ecosistemas. De forma similar, la Ruta del Agave se ha consolidado como un caso de éxito, combinando producción, turismo y prácticas responsables con el entorno, incluso con proyectos que han logrado reconocimiento fuera del país.
Actualmente, 36 de los 60 municipios de Tlaxcala forman parte de este modelo, lo que refleja un avance importante en la integración territorial del turismo. Sin embargo, la meta es ampliar esta cobertura para que cada comunidad pueda aportar sus propios recursos naturales, culturales y productivos, construyendo una red más amplia y diversa.
Además, el programa contempla la incorporación de nuevas rutas, como la ganadera, y la continuidad de procesos de formación que permitan profesionalizar a quienes participan en esta actividad. Este enfoque no solo mejora la experiencia del visitante, también ayuda a asegurar que el desarrollo turístico se mantenga en equilibrio con el entorno y las dinámicas locales.
En este contexto, el turismo comunitario se presenta como una opción que busca responder a los desafíos actuales del sector, especialmente en lo que respecta a la sostenibilidad. Al integrar a las comunidades y priorizar el uso responsable de los recursos, este modelo propone una forma de viajar que no solo genera beneficios económicos, sino que también contribuye a la conservación del medio ambiente y de las tradiciones.
Lo que se impulsa hoy en Tlaxcala refleja un cambio en la manera de entender el turismo. Más que recorrer un destino, la experiencia se construye a partir del contacto con quienes lo habitan, de sus conocimientos y de su relación con el entorno, lo que permite una conexión más consciente entre visitantes, cultura y naturaleza.














