Actualidad

Expertos advierten que Tuxtla podría enfrentar una crisis climática más severa

Redacción: Leo Garfias 

La capital de Chiapas sufre mucho calor por los gases invernadero y los efectos “Isla de calor urbana” y “Efecto cubeta”. 

INCENDIOS

Se estima que los efectos de los gases de efecto invernadero seguirán aumentando cada año y que, para el 2030, podrían superar los cinco millones de toneladas si no se toman medidas drásticas de sustentabilidad. Esto resulta preocupante, ya que incluso con las emisiones actuales se han generado consecuencias graves como los incendios forestales en Berriozábal, Chiapa de Corzo, Suchiapa, Jiquipilas y, por supuesto, en Tuxtla Gutiérrez, donde la concentración de contaminantes es mayor. Estos incendios no solo destruyen ecosistemas, sino que también incrementan la vulnerabilidad de la región frente al cambio climático. 

En la capital chiapaneca se observan dos fenómenos principales que agravan la situación ambiental. El primero es la llamada “isla de calor urbana”, provocada por el exceso de concreto y pavimento. Este material absorbe el calor durante el día y lo libera por la noche, impidiendo que la tierra se refresque adecuadamente. A ello se suma la ubicación geográfica de Tuxtla, rodeada de mesetas y elevaciones que dificultan la dispersión de contaminantes, favoreciendo su acumulación en la atmósfera. 

El segundo fenómeno es el conocido como “efecto cubeta”. Este se caracteriza por la formación de capas de aire caliente que actúan como una tapa, impidiendo que los humos y contaminantes escapen de la zona. Los habitantes de la región lo perciben de manera cotidiana, ya que la calidad del aire se ve comprometida y las temperaturas se mantienen elevadas. Este efecto, combinado con la isla de calor urbana, convierte a Tuxtla en un espacio con condiciones ambientales adversas. 

Por último, no se puede dejar de mencionar el “efecto invernadero”, que lleva años afectando a México. Los gases como el dióxido de carbono elevan la temperatura del ambiente, generando un círculo vicioso: más calor, más incendios, más emisiones y, por ende, más contaminación. Expertos han catalogado a Tuxtla Gutiérrez como una verdadera “olla de presión climática”, debido a las altas temperaturas y la escasa ventilación que recibe la ciudad.  

La situación exige acciones inmediatas: fomentar la reforestación, reducir el uso de combustibles fósiles, promover energías limpias y mejorar la planeación urbana para disminuir el impacto del concreto. Si no se actúa con rapidez, los efectos podrían intensificarse y comprometer la salud de miles de personas. Tuxtla Gutiérrez es hoy un ejemplo claro de cómo la combinación de factores naturales y humanos puede transformar una ciudad en un espacio vulnerable frente al cambio climático. 

image 803

¿Te gustó nuestra nota? ¡Contáctanos y deja tu comentario! AQUÍ

Conoce nuestra red ANCOP Network AQUÍ

mayo 2026
DLMXJVS
 12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930
31 
Movilidad
Facebook
X (Twitter)
YouTube
Instagram
Tiktok