Redacción Marlone Serrano
La ola de calor en la Ciudad de México afecta a negocios y trabajadores, advierte la UNAM; aumentan costos operativos, riesgos de salud y baja la productividad laboral.

La actual ola de calor que afecta a la capital del país, con temperaturas que superan los 30 grados, comienza a generar consecuencias tanto en la actividad económica como en las condiciones laborales. Especialistas de la UNAM alertaron que este fenómeno no solo representa un riesgo ambiental, sino también un desafío estructural para empresas y trabajadores.
De acuerdo con investigadores del Instituto de Investigaciones Económicas, el aumento de la temperatura está impactando directamente en los costos operativos de negocios, especialmente en pequeñas y medianas empresas (PyMEs). El uso intensivo de sistemas de enfriamiento como aire acondicionado, ventiladores y equipos de refrigeración ha elevado el consumo eléctrico, reduciendo los márgenes de ganancia.
El sector resulta particularmente vulnerable si se considera su peso en la economía nacional, ya que genera más de la mitad de los ingresos y emplea a millones de personas en el país. En este contexto, el calor extremo no solo afecta la operación diaria, sino también la estabilidad financiera de los establecimientos.
En el ámbito laboral, las altas temperaturas también representan un riesgo significativo. Trabajadores expuestos al sol o en espacios sin ventilación adecuada enfrentan mayores probabilidades de sufrir deshidratación, golpes de calor y complicaciones cardiovasculares. Además, especialistas advierten una disminución en la productividad, derivada del desgaste físico que provocan estas condiciones.
El fenómeno preocupa por su duración y por la combinación de factores como alta radiación ultravioleta y escasa probabilidad de lluvias, lo que intensifica sus efectos. Ante ello, expertos recomiendan implementar medidas preventivas como la modificación de horarios laborales, la hidratación constante y la reducción de actividades durante las horas de mayor exposición solar.
Asimismo, subrayan la necesidad de políticas públicas que apoyen a las PyMEs, muchas de las cuales carecen de infraestructura y recursos para enfrentar eventos climáticos extremos que, de acuerdo con tendencias recientes, serán cada vez más frecuentes.
La ola de calor en la Ciudad de México pone así en evidencia no solo los retos ambientales, sino también las vulnerabilidades económicas y sociales que enfrentan sectores clave ante el cambio climático.

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