Redacción: Samuel Giraldo
Un nuevo estudio advierte que la Corriente de Vuelco del Atlántico (AMOC) podría debilitarse más del 50% antes de 2100, poniendo en riesgo el clima global, especialmente en Europa. Científicos alertan sobre posibles inviernos extremos, sequías y aumento del nivel del mar.

Un reciente estudio científico ha encendido las alertas en la comunidad internacional al advertir que una de las corrientes oceánicas más importantes del Atlántico podría debilitarse mucho más de lo previsto. Se trata de la Circulación de Vuelco Meridional del Atlántico (AMOC), un sistema clave en la regulación del clima, especialmente en Europa.
De acuerdo con la investigación realizada por el Centro Nacional para la Investigación Científica (CNRS) de Francia, esta corriente podría experimentar una desaceleración superior al 50% e incluso colapsar hacia finales de este siglo, un escenario que implicaría consecuencias climáticas de gran magnitud.
La AMOC desempeña un papel fundamental en el equilibrio térmico del planeta, ya que transporta aguas cálidas, saladas y superficiales desde los trópicos hacia el norte del Atlántico, mientras que permite el retorno de aguas frías y profundas hacia el sur. Este mecanismo ayuda a suavizar las temperaturas en distintas regiones del mundo. Sin embargo, su debilitamiento es una de las mayores preocupaciones entre los científicos, ya que podría detonar una serie de efectos en cadena relacionados con el cambio climático, conocidos como puntos de inflexión, que alterarían de forma irreversible diversos sistemas naturales.
Aunque esta corriente se ha mantenido relativamente estable durante los últimos 8,000 años, investigaciones recientes indican que actualmente se encuentra en su nivel más débil en aproximadamente 1,600 años. De confirmarse un colapso, las consecuencias serían significativas: inviernos más intensos en el norte de Europa, prolongadas sequías en el sur del continente, aumento del nivel del mar y una reducción en la capacidad del océano para absorber dióxido de carbono, lo que agravaría aún más el calentamiento global.
El estudio, basado en el análisis de cuarenta modelos climáticos y publicado en la revista Science Advances, sugiere que la desaceleración de la AMOC podría oscilar entre un 42% y un 58% para el año 2100. Valentin Portmann, líder de la investigación, advirtió que estos resultados superan las estimaciones promedio de estudios anteriores, lo que indica que el sistema podría estar más cerca de alcanzar un punto crítico de lo que se pensaba. En la misma línea, el climatólogo Stefan Rahmstorf señaló que los escenarios más pesimistas podrían ser, en realidad, los más acertados, incrementando la preocupación sobre un posible punto de inflexión hacia mediados de siglo.
No obstante, no todos los expertos coinciden plenamente con estas conclusiones. Jonathan Baker, climatólogo de la Oficina Meteorológica del Reino Unido, ha señalado que el estudio podría presentar ciertos sesgos y que no considera completamente la complejidad del sistema climático global. Aunque reconoció avances importantes en la comprensión de los procesos que influyen en la AMOC, subrayó que aún existe un nivel considerable de incertidumbre sobre la magnitud real de su debilitamiento y sobre otros factores que podrían mitigar sus efectos. Esta diversidad de posturas refleja la necesidad de continuar investigando un fenómeno que podría redefinir el futuro climático del planeta.

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