Redacción Andrea García
El almacenamiento energético mediante baterías gana atractivo económico en México, aunque su crecimiento requiere una regulación adecuada y cadenas de suministro con mayor responsabilidad ambiental y social.
El almacenamiento de electricidad comienza a adquirir mayor relevancia dentro del sistema energético mexicano. Lo que anteriormente representaba una tecnología en desarrollo ahora empieza a mostrar mejores condiciones para convertirse en una alternativa rentable.
Durante el Congreso y Expo InterSolar 2026, especialistas destacaron que México se encuentra en un proceso de adaptación para incorporar los sistemas de almacenamiento al mercado eléctrico.
La regulación nacional ya reconoce esta actividad y permite que las baterías puedan participar en diferentes esquemas, como el arbitraje dentro del Mercado Eléctrico Mayorista, los servicios conexos y el respaldo para centros de carga.
A pesar de ello, las condiciones económicas varían dependiendo de la región. Las mayores oportunidades se encuentran en lugares donde existen diferencias considerables en los precios de la electricidad y donde la red enfrenta altos niveles de demanda o congestión.
Regiones con mejores condiciones para el almacenamiento
Yucatán y Baja California se encuentran entre las zonas que presentan mejores perspectivas para los sistemas de almacenamiento. También existen oportunidades en importantes regiones industriales como Tamaulipas, Nuevo León, Estado de México y Ciudad de México.
Una de las principales ventajas de las baterías se presenta durante las horas de mayor consumo.
La llamada “curva de pato” describe un comportamiento del mercado en el que los precios pueden disminuir durante los periodos de alta generación solar y posteriormente incrementarse cuando disminuye la producción fotovoltaica y aumenta el consumo.
Las baterías pueden aprovechar esta diferencia al almacenar electricidad cuando los precios son bajos y utilizarla durante los momentos en que la demanda es mayor.
Además, una mayor presencia de energías renovables puede generar cambios más pronunciados en los precios y situaciones de excedentes o vertimiento de electricidad. En estos casos, el almacenamiento permite aprovechar parte de la energía que de otra manera podría desaprovecharse.
El reto de crear soluciones adaptadas a México
El desarrollo de esta industria también representa un desafío para la regulación mexicana.
Especialistas de la cooperación energética entre México y Alemania han señalado que las experiencias aplicadas en otros países no pueden replicarse de manera automática, debido a las diferencias existentes entre los mercados eléctricos, las condiciones técnicas y los marcos regulatorios.
Por esta razón, México necesita impulsar soluciones diseñadas de acuerdo con las características de su propio sistema eléctrico.
La participación conjunta de autoridades, reguladores, empresas y especialistas será fundamental para establecer reglas que permitan desarrollar proyectos económicamente viables y que, al mismo tiempo, tengan capacidad de adaptarse a los cambios futuros del mercado.
El crecimiento también debe ser responsable
La expansión del almacenamiento energético no depende únicamente de instalar más baterías.
Estos sistemas requieren minerales y componentes provenientes de cadenas de suministro internacionales, lo que genera nuevos desafíos relacionados con el impacto ambiental y las condiciones sociales bajo las cuales se obtienen y procesan dichos materiales.
Por ello, especialistas destacan la importancia de contar con mecanismos de trazabilidad y debida diligencia, además de fortalecer las medidas de protección ambiental y de respeto a los derechos humanos.
En otras palabras, la viabilidad de un proyecto no dependerá exclusivamente de sus resultados económicos. También será necesario demostrar que los riesgos ambientales y sociales asociados con sus materiales y proveedores están siendo identificados y atendidos.
México busca una mayor participación regional
Otro desafío se encuentra en la concentración internacional de la producción de baterías y de algunos de los materiales necesarios para fabricarlas.
China mantiene una participación dominante en distintos segmentos de esta industria, incluyendo la producción de baterías, celdas, grafito y materiales refinados. Ante este escenario, México podría encontrar una oportunidad en otros eslabones de la cadena.
En lugar de intentar competir directamente con los principales productores asiáticos, el país puede fortalecer áreas como la integración de sistemas, el ensamble y la ingeniería, con el objetivo de incrementar su participación dentro de la cadena energética de Norteamérica.
El avance de las energías renovables y la evolución del mercado eléctrico podrían aumentar la importancia del almacenamiento durante los próximos años.
Para aprovechar esta oportunidad, México tendrá que encontrar un equilibrio entre rentabilidad, innovación, regulación y responsabilidad ambiental y social.














