Redacción Regina Melo
La Ciudad de México celebra 125 años de transporte eléctrico, desde la inauguración del primer tranvía eléctrico del país. Un recorrido que unía el Zócalo con Tacubaya y representó el inicio de una forma de movilidad que, además de facilitar los traslados, hoy se ha convertido en una de las principales herramientas para reducir la contaminación en la capital.
Con el paso del tiempo, el sistema evolucionó hasta integrar diferentes medios de transporte que funcionan con electricidad. Algunos de los medios de transporte que podemos encontrar son: Metro, Trolebús, Tren Ligero, Cablebús y unidades eléctricas del Metrobús, opciones que cada día trasladan a millones de personas y ayudan a disminuir las emisiones contaminantes en una de las ciudades más pobladas del continente.
El crecimiento de esta red también ha permitido ofrecer alternativas de transporte más silenciosas y eficientes. A diferencia de los vehículos que utilizan gasolina o diésel, las unidades eléctricas no generan emisiones directas durante su operación, lo que contribuye a mejorar la calidad del aire y reduce la contaminación auditiva en calles y avenidas con gran afluencia vehicular.
La evolución del transporte eléctrico también puede verse en su infraestructura. El antiguo tranvía dio origen al Tren Ligero, que actualmente conecta Tasqueña con Xochimilco, mientras que parte de sus recorridos sirvieron como base para la actual Línea 2 del Metro. Con el paso de los años se sumaron los trolebuses y, más recientemente, el Cablebús, que facilita la movilidad en zonas con tramos muy empinados.
La Ciudad de México continúa renovando sus unidades con tecnología de última generación. Uno de los proyectos más recientes es la incorporación de un autobús 100 % eléctrico para la Línea 1 del Metrobús, desarrollado por la empresa china BYD y operado por Grupo CISA, como parte del proceso de modernización del sistema de transporte.
La nueva unidad mide 27 metros de longitud y tiene capacidad para transportar a más de 250 pasajeros por viaje. Antes de integrarse de forma definitiva, permanecerá tres meses en evaluación para comprobar su desempeño en las condiciones de operación de la capital. Además de ofrecer un recorrido más cómodo, se estima que evitará la emisión de 186 toneladas de dióxido de carbono al año.
Este vehículo forma parte del objetivo de convertir al Metrobús en un sistema de cero emisiones para 2030. Como parte de ese plan, Grupo CISA prevé sustituir este año al menos 40 autobuses de los 130 que actualmente operan en la Línea 1, una medida que permitirá avanzar hacia una flota más limpia y eficiente.
Las nuevas unidades también hacen uso de sistemas tecnológicos para reforzar la seguridad de usuarios y operadores. Cuentan con sensores para detectar puntos ciegos, sistemas que ayudan a proteger a peatones y ciclistas, así como cámaras que monitorean la atención del conductor para reducir riesgos durante el recorrido.
El impacto de estas renovaciones ya es evidente. Tan solo en 2024, el Servicio de Transportes Eléctricos movilizó a más de 172 millones de pasajeros entre el Trolebús, el Cablebús y el Tren Ligero. Estas cifras reflejan que la electromovilidad no solo mejora los traslados diarios, sino que también representa para la Ciudad de México un aire más limpio y una movilidad más sustentable para los próximos años.














