Las consecuencias de una sequía pueden quedarse durante meses, incluso cuando las lluvias se encuentran de regreso. Un estudio internacional encontró que la pérdida de humedad en el suelo puede mantener temperaturas más altas y afectar la recuperación de la vegetación, por lo que el impacto de estos periodos secos no termina necesariamente con las primeras precipitaciones.
La investigación fue publicada en la revista Nature Communications y contó con la participación de especialistas del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF). Para conocer cómo reaccionan los ecosistemas después de una sequía, el equipo logro analizar en los registros de humedad del suelo y condiciones climáticas recopilados entre 198i0 y 2024.
Los resultados muestran que el suelo no responde de la misma manera cuando pierde agua que cuando vuelve a recuperarla. De acuerdo con el estudio, una determinada pérdida de humedad puede provocar un aumento de alrededor de 0.13 grados Celsius en la temperatura. Sin embargo, cuando esa misma cantidad de agua regresa al suelo, la temperatura disminuye aproximadamente 0.06 grados.
Una de las razones está relacionada con la vegetación. Durante una sequía, las plantas reducen su actividad para enfrentar la falta de agua y pueden tardar en recuperar sus funciones normales. Al disminuir la transpiración de las plantas también se reduce uno de los mecanismos naturales que ayudan a enfriar el ambiente.
El fenómeno fue identificado en más del 60 por ciento de la superficie terrestre analizada. Entre las regiones donde se observó este comportamiento están Norteamérica, el este de China, África subsahariana y el oeste de la Amazonia, una zona especialmente importante por el papel que desempeñan sus bosques en el ciclo del agua y la absorción de dióxido de carbono.
La situación de la Amazonia resulta relevante porque sus árboles liberan grandes cantidades de agua a la atmósfera mediante la transpiración. Cuando enfrentan periodos prolongados de sequía, este proceso puede disminuir y afectar también la capacidad del bosque para absorber CO₂.
Complementando el análisis, los investigadores utilizaron 17 modelos del sistema terrestre que permitieron estudiar la relación entre la atmósfera, el suelo y la vegetación. Con ello observaron que la recuperación después de una sequía puede ser más lenta de lo que indican las lluvias.
El estudio pone sobre la mesa que el regreso de las precipitaciones no significa que un ecosistema se haya recuperado por completo. El suelo y las plantas necesitan tiempo para recuperar la humedad y sus funciones, mientras que las temperaturas pueden mantenerse elevadas durante un periodo posterior a la sequía.














