Redacción Andrea García
La contaminación de ríos en nuestro país mantiene la atención de las autoridades ambientales por la presencia de residuos, descargas y sustancias que afectan los ecosistemas. La Semarnat ha identificado varias cuencas prioritarias donde ya se desarrollan labores de saneamiento y recuperación. Entre ellas destacan los ríos Tula, Atoyac y Lerma-Santiago, zonas que enfrentan distintos niveles de deterioro. Las acciones buscan reducir las fuentes contaminantes y mejorar las condiciones.
Entre las regiones consideradas prioritarias dentro de la estrategia federal se encuentran las cuencas de los ríos Tula, Lerma-Santiago, Atoyac y Sonora. En estos puntos se desarrollan programas relacionados con saneamiento, restauración ambiental, vigilancia y remediación de sitios afectados. El objetivo es identificar las fuentes que generan impactos y establecer medidas que permitan reducir los riesgos para los ecosistemas y las poblaciones cercanas.
De acuerdo con información de la Semarnat, en México existen 1,114 sitios contaminados registrados, principalmente relacionados con hidrocarburos, metales y residuos peligrosos. El panorama evidencia que el deterioro ambiental tiene distintos orígenes y requiere medidas específicas según las características de cada región, así como de las sustancias involucradas y de las actividades que generan los impactos.
En el caso de los ríos Atoyac, Lerma-Santiago y Tula, durante 2026 se han puesto en marcha diversas acciones para mejorar las condiciones de las cuencas. Entre las labores se encuentran la recolección de residuos, el control de descargas, la recuperación de zonas ribereñas, la reforestación y el desarrollo de infraestructura destinada al tratamiento del agua. Las autoridades también contemplan fortalecer los mecanismos de supervisión ambiental.
Las labores de limpieza han permitido dimensionar la cantidad de residuos acumulados en algunas zonas. En la cuenca del Alto Atoyac, la Semarnat reportó en julio de 2026 el retiro de más de 4,813 toneladas de residuos sólidos, además de llantas, cascajo y materiales obtenidos durante trabajos de desazolve. Estas acciones forman parte de los esfuerzos para recuperar los cauces y reducir algunos de los riesgos ambientales asociados con la acumulación de desechos.
Las descargas provenientes de actividades industriales también forman parte de las situaciones que requieren vigilancia. En Hidalgo, autoridades federales realizaron una inspección después de recibir una denuncia relacionada con posibles descargas industriales hacia el río Tepeji. Durante la revisión se identificaron descargas con distintas tonalidades, por lo que las dependencias involucradas continuaron con las actuaciones correspondientes dentro de sus facultades.
Sin embargo, el saneamiento de los ríos requiere medidas que no se limiten al retiro de basura. La estrategia planteada para la cuenca del Lerma-Santiago incluye el fortalecimiento de plantas y sistemas de tratamiento, seguimiento permanente de la calidad del agua, regulación de descargas y mayores acciones de inspección. También se contemplan alternativas ambientales, como el uso de humedales, para la recuperación de los ecosistemas.
El problema ambiental de las cuencas mexicanas representa un desafío que requiere la participación coordinada de autoridades, sectores productivos y comunidades. Durante 2026, la Semarnat ha impulsado distintas medidas para disminuir las fuentes de contaminación y recuperar zonas afectadas. La magnitud de los trabajos refleja la complejidad del problema y la necesidad de mantener acciones constantes para mejorar las condiciones de los ríos y proteger los ecosistemas relacionados con ellos.














