Redacción: Regina Melo Rodríguez
Las grandes ciudades de América Latina enfrentan un reto sin precedentes: conectar a millones de habitantes mientras se reducen las emisiones contaminantes en entornos que están colapsados por el tráfico vehicular. Ante las consecuencias de las crisis climáticas, cada vez más evidentes, la movilidad sustentable en las zonas urbanas ha dejado de ser una alternativa complementaria de transporte para convertirse en la alternativa principal y esencial en la planificación de la infraestructura y el desarrollo. Diversas iniciativas recientes en la capital demuestran que las avenidas de la ciudad se están transformando en espacios clave para la adaptación y la sustentabilidad urbana.
Un ejemplo claro de compromiso institucional es la reciente presentación del plan estratégico “Movilidad rumbo al Mundial 2026” por parte de la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada. Este proyecto toma parte de una inversión pública de $5,183 millones de pesos que serán destinados de forma directa a expandir la red de transporte masivo y que será sustentable. De igual forma, en México, el esfuerzo coordinado por el Secretario de Movilidad, Héctor Ulises García Nieto, busca eliminar la dependencia del automóvil particular con una ampliación de casi 200 kilómetros de infraestructura que será parte del proyecto de energía y transporte limpio. Estas medidas por parte de las autoridades tienen origen en la urgencia compartida por la sociedad: la necesidad de crear redes de tránsito siendo conscientes de que hay necesidad de que los ciudadanos puedan acceder a una red amplia de transporte con costos accesibles y sin contaminantes.
El verdadero cambio, sin embargo, ocurre en el día a día a través de proyectos de práctica en las calles. En los carriles y avenidas de las limitaciones urbanas, la transición tecnológica hacia la electromovilidad gana terreno como una herramienta de desplazamiento dinámico. Como resultado, para mediados de año, una de cada cinco unidades del Metrobús ya es 100% eléctrica, con el uso de autobuses sustentables de marcas asiáticas bajo la guía de la Semovi y organismos de cooperación internacional. Además, ante la congestión vial que azota a las ciudades, la instalación de sistemas como la nueva Línea Cero del Trolebús que corre de Chapultepec a Ciudad Universitaria se consolida como una solución real, operando con 60 autobuses limpios. Estas soluciones ecológicas no solo garantizan una reducción de emisiones, sino que también garantizan al ciudadano un medio de transporte.
Plataformas e iniciativas de alcance global como el Instituto Global para el Crecimiento Verde (GGGI) continúan impulsando a los gobiernos locales a evaluar sus capacidades y diseñar planes de gestión que incluyan zonas interconectadas y proyectos de participación comunitaria. Al involucrar directamente a ciudadanos, transportistas y autoridades en soluciones de transporte cotidianas, la movilidad urbana demuestra que se pueden trazar nuevas rutas integradas sin lastimar al planeta. El desafío actual se encuentra en ampliar la implementación de estos proyectos para asegurar que cada colonia, sin importar la lejanía de su ubicación, cuente con opciones verdes.














