Redacción Carlos Villa
Sonora y la Ciudad de México unen esfuerzos para rescatar los parques urbanos que les dotan de vida a sus metrópolis, El Bosque de Chapultepec y La Sauceda. Los gobernadores Durazo y Brugada firmaron un convenio en la capital este lunes.

Cada que le es cedida una concesión a alguna inmobiliaria de emprender alguno de sus megaproyectos en zonas de alta plusvalía comúnmente gentrificadas en las metrópolis o zonas urbanísticas de interés, la ciudad pierde poco a poco partículas de aire fresco.
A mayor presencia de complejos inmobiliarios, menores oportunidades tienen los habitantes de una ciudad para respirar aire limpio libre de partículas contaminantes debido a la disminución de áreas verdes que inevitablemente trae consigo la construcción de nuevas edificaciones que se priorizan frente a la existencia de los escasos pulmones que tienen las ciudades.
Por ello, con el objetivo de encabezar esfuerzos en colaboración con las políticas publicas que debe instruir un gobierno ambientalista y la iniciativa privada, los gobiernos de Sonora y la Ciudad de México se han comprometido a hacerse cargo del cuidado de sus respectivos pulmones más grandes de sus metrópolis para garantizar cuerpos naturales vivos en el Bosque de Chapultepec en la Miguel Hidalgo y el Parque La Sauceda en Hermosillo.
En uno de los jardines botánicos del bosque que llena de verde al norte de la CDMX, la jefa de gobierno capitalina Clara Brugada y el mandatario sonorense Alfonso Durazo firmaron un convenio en el que se comprometen a dirigir una serie de acciones conjuntas para recuperar sus respectivos pulmones verdosos y el intercambio mutuo de experiencias y conocimientos entre ciudades.
Lo que ambos gobiernos buscan a pesar de los kilómetros, el comportamiento urbano y el estado de tiempo que los distinguen radicalmente es el fortalecimiento en el tratamiento y gestión de los bosques urbanos que dotan de aire a las metrópolis que absorben niveles de smog altos por la alta afluencia de vehículos o zonas industriales.
Afirmaron que también nace el interés mutuo de recuperar zonas históricamente olvidadas para no solo contribuir a uno de los desafíos ambientales más complejos que es dejarle a los habitantes aire limpio, sino también crear comunidad a través de espacios públicos seguros, amenos e ideales para el esparcimiento y recreación.
Durazo manifestó especial interés en solicitar la colaboración del gobierno capitalino por sus pasadas gestiones ambientales que consideró exitosas, “Queremos replicar en el estado de Sonora todo aquello que ha sido extraordinariamente exitoso en el gobierno de la ciudad”, afirmó el gobernador.
Mientras que Clara Brugada aseguró que “además de la visión de país y de ciudades, sea justamente el rescate medioambiental (lo que nos une)” a sus ciudades conjuntas. Además, la mandataria capitalina hizo especial énfasis en los bosques urbanos como productores de fabricas de agua.
Espacios como La Sauceda en una capital sonorense azotada por las altas temperaturas del norte, así como un Bosque de Chapultepec que contribuye a la pureza del aire de una ciudad contaminada por fábricas y vehículos actúan como un regulador natural en la atmosfera de sus respectivas latitudes.

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