Redacción Marlone Serrano
La llegada de estructuras industriales destinadas a la construcción de la planta de amoniaco de Gas y Petroquímica de Occidente (GPO) reactivó la inconformidad de habitantes de Topolobampo y la Bahía de Ohuira, quienes denunciaron falta de información sobre las maniobras, afectaciones derivadas de cortes de energía eléctrica y posibles riesgos ambientales asociados al proyecto.
A través de un pronunciamiento público, comunidades de la región señalaron que desde el pasado 26 de mayo comenzaron a arribar al puerto equipos de gran tamaño destinados a la planta de amoniaco, situación que generó preocupación entre pescadores, habitantes, activistas y representantes de pueblos indígenas que mantienen una oposición histórica al desarrollo industrial en la zona.
Denuncian falta de información sobre las maniobras
De acuerdo con los habitantes, las operaciones relacionadas con el traslado de la infraestructura se realizaron sin la suficiente información hacia la población, lo que provocó incertidumbre y preocupación entre los residentes.
Los inconformes afirmaron que la llegada de maquinaria de grandes dimensiones sorprendió a gran parte de la comunidad, que asegura no haber recibido detalles claros sobre los procedimientos logísticos ni sobre las medidas de seguridad implementadas durante las maniobras.
La situación generó nuevas movilizaciones y pronunciamientos por parte de organizaciones ciudadanas agrupadas en el movimiento “Aquí No”, uno de los principales colectivos opositores al proyecto.
Apagones incrementan la inconformidad
Otro de los puntos que encendió el malestar social fueron los cortes de energía eléctrica registrados durante varios días en Topolobampo.
Habitantes sostienen que las interrupciones del servicio coincidieron con el traslado de los equipos industriales y aseguran que afectaron tanto a familias como a pequeños comercios de la zona.
Según los testimonios difundidos por las comunidades, los apagones pusieron en riesgo alimentos perecederos, medicamentos y actividades económicas locales que dependen del suministro eléctrico constante.
Los pobladores expresaron que, más allá de las afectaciones inmediatas, la situación reforzó sus preocupaciones sobre las posibles consecuencias que podría traer la operación de una planta de esta magnitud dentro de una región caracterizada por su riqueza ambiental y pesquera.
Persisten preocupaciones ambientales
La oposición al proyecto de GPO ha sido constante durante los últimos años y está integrada por comunidades costeras, pescadores, integrantes del pueblo Mayo-Yoreme y organizaciones ambientalistas.
Los grupos opositores sostienen que la planta podría generar impactos negativos en ecosistemas sensibles de la Bahía de Ohuira, así como en actividades económicas relacionadas con la pesca, una de las principales fuentes de ingreso para cientos de familias de la región.
Además, han insistido en la necesidad de transparentar los estudios ambientales, fortalecer los procesos de consulta pública y garantizar mecanismos efectivos de protección para manglares, cuerpos de agua y especies que habitan en la zona.
Exigen cancelar el proyecto
Durante una conferencia de prensa realizada en Topolobampo, integrantes del movimiento “Aquí No” reiteraron su rechazo a la planta de amoniaco y señalaron que continuarán impulsando acciones legales y movilizaciones sociales para frenar su construcción.
Los opositores argumentan que la propia documentación técnica del proyecto contempla escenarios de riesgo asociados al manejo de sustancias químicas, por lo que consideran indispensable revisar nuevamente la viabilidad de la obra.
Asimismo, acusaron que la empresa ha continuado avanzando en la construcción sin atender plenamente las preocupaciones expresadas por las comunidades locales.
Debate sobre el futuro de Topolobampo
La controversia en torno a la planta de amoniaco forma parte de una discusión más amplia sobre el modelo de desarrollo industrial proyectado para la región de Topolobampo, considerada una zona estratégica para inversiones energéticas y logísticas.
En meses recientes, diversos sectores sociales han solicitado que cualquier decisión relacionada con estos proyectos incluya consultas ciudadanas e indígenas que permitan conocer la opinión de las comunidades potencialmente afectadas.
Mientras continúan las obras y el arribo de nueva infraestructura, habitantes de Topolobampo y la Bahía de Ohuira mantienen su exigencia de cancelar el proyecto, argumentando que la protección de los ecosistemas, la actividad pesquera y la seguridad de la población deben prevalecer sobre los intereses industriales.














