Redacción Marlone Serrano
Las Islas Marías dejaron atrás su pasado como colonia penal para convertirse en un referente de conservación ambiental y turismo sostenible en México.

Cuando se habla de las Islas Marías, muchos recuerdan su pasado como colonia penal. Sin embargo, desde su cierre en 2019 y su reapertura como destino turístico en 2022, este archipiélago frente a Nayarit se ha convertido en un símbolo de conservación y turismo sostenible. Declaradas Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 2010, las Islas Marías representan hoy un espacio donde la historia se contempla y la naturaleza se respira.
Un archipiélago con identidad propia
El conjunto está formado por cuatro islas principales: María Madre, la única habitada y corazón del proyecto turístico; María Magdalena, reconocida por su riqueza marina; María Cleofas, con paisajes de selva baja y playas vírgenes; y San Juanito, la más pequeña, pero estratégica para la biodiversidad. En total, abarcan más de 641,000 hectáreas, de las cuales el 96% corresponde a superficie marina.
La Isla María Madre, sede histórica de la colonia penal, guarda más de un siglo de memoria. Ese aislamiento permitió que la naturaleza se preservara en condiciones excepcionales. Hoy, caminar por sus senderos es descubrir un ecosistema que combina selva baja caducifolia, manglares y arrecifes.
Biodiversidad que sorprende
La riqueza biológica es uno de los mayores atractivos:
- Más de 400 especies de flora, incluyendo manglares como el mangle rojo y el mangle negro, vitales para la protección costera.
- Fauna endémica: el loro cabeza amarilla de las Tres Marías, el mapache de las Islas Marías y el conejo de las Islas Marías, especies que solo existen en este archipiélago.
- Especies marinas: tiburón tigre, tiburón limón, tiburón nodriza del Pacífico, tortuga carey y tortuga verde.
- Aves marinas: fragatas, alcatraces de patas azules y rabijuncos pico rojo, que encuentran aquí refugio y sitios de anidación.
Según datos de la CONANP, las Islas Marías son hábitat de más de 21 especies de tiburones y 10 variedades de rayas, lo que las convierte en un punto clave para la conservación marina del Pacífico mexicano.
Un refugio frente al cambio climático
Los manglares de las Islas Marías funcionan como barreras naturales contra tormentas y huracanes. Sus arrecifes sostienen comunidades de peces y tiburones vitales para el equilibrio ecológico. Además, la isla es un sitio estratégico para aves migratorias que cruzan el Pacífico.
La UNESCO ha señalado que este tipo de reservas son fundamentales para enfrentar el cambio climático, ya que protegen ecosistemas frágiles y fomentan la investigación científica.
Turismo sostenible
Visitar las Islas Marías no es un viaje convencional. Los programas turísticos están diseñados para grupos pequeños, con estancias de tres días y dos noches. El alojamiento se realiza en las antiguas casas de colonos, y los recorridos incluyen visitas al Museo de Sitio, al Auditorio Muros de Agua José Revueltas, al Panteón y al Templo de Guadalupe.
El modelo busca garantizar un bajo impacto ambiental: se limita el número de visitantes, se promueve el uso de transporte colectivo y se fomenta la educación ambiental durante cada recorrido.
Una invitación a descubrir
Caminar hacia el Cristo al amanecer, observar el horizonte desde el mirador de Punta Halcones o recorrer la antigua prisión de máxima seguridad son experiencias que conectan al visitante con la memoria y la naturaleza. Cada paso recuerda lo que fue y celebra lo que puede ser: un territorio de respeto, biodiversidad y contemplación.
Visitar las Islas Marías es ser testigo de cómo México transforma un espacio de aislamiento en un santuario de vida. Es una experiencia que invita a reflexionar sobre la relación entre historia y medio ambiente, y que deja claro que la conservación también puede ser una forma de turismo.
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