Redacción: Carlos Villa
Un recorrido por el comportamiento del mundo a lo largo de fenómenos solares como tormentas y ventosas, así como el impacto con el que golpea a la tecnología de cada momento de la sociedad, desde los telégrafos hasta el Google Maps.

El planeta tierra no puede ser ajeno ante los fenómenos solares y todo lo que ocurre en el inmenso, desconocido e infinito espacio exterior. Ser (hasta ahora) el único planeta descubierto capaz de tener las condiciones casi perfectas para albergar vida tiene sus implicaciones. Pero, así como todos los planetas necesitan del sol en condiciones mínimas, la tierra no está aislada de los fenómenos que ocasionalmente el astro presenta, como las ventiscas y tormentas solares, que son esas descargas de radiación geomagnética que naturalmente emite.
En el caso de la tierra, los efectos llegan hasta las últimas capas de la atmósfera, sin embargo, no somos ajenos ante estos eventos como humanidad y cómo se manifiesta en nuestras vidas un evento así se aprecia en el suministro eléctrico, la tecnología y la forma en como nos comunicamos.
Pero a lo largo de nuestra historia, ya han ocurrido diversas tormentas solares que han demostrado como la población mundial puede estar al tanto de lo que se debe hacer, o no, en caso de que se presente una. Se tiene registro del Suceso de Carrington en 1859, cuando uno de estos fenómenos, entre otras cosas, provocó que auroras boreales se vieran en el sur estadounidense como jamás se habían apreciado, por mencionar algún efecto. Este evento también trajo algunas afectaciones, fuertes corrientes eléctricas recorrieron las máquinas telegráficas, por lo que hubo algunas descargas y leves incendios en algunas oficinas por sobrecargas de energía.
Otro evento fueron las famosas Tormentas Espaciales de Halloween en 2003, cuando debido a que sol irradió intensas manchas solares en uno de sus periodos más activos de los que se tenga registro, se produjeron numerosas afectaciones en tierra; como un apagón masivo en Europa, aviones que desviaron sus vuelos para no atravesar zonas de alta radiación y un espacio aéreo incomunicado por el daño en los satélites.
Uno de los eventos solares más recientes fue la Tormenta Solar de Gannon en 2024, que por su magnitud geomagnética ha sido considerada similar a la del Evento Carrington. Gracias a geo satélites operacionales se detectó un cúmulo de manchas solares bastante activo y grande en dirección a la tierra, generando una especie de halo perceptible alrededor del sol, desencadenando manipulaciones manuales de los satélites para que no fueran afectados.Aunque eventos solares catastróficos como el de Carrington no han existido en lo que va de la historia moderna, en un mundo tan dependiente de la tecnología como el nuestro, sin duda las afectaciones las veríamos reflejadas en muchísimos aspectos.
Algunos como los apagones masivos, igual al que Europa experimentó hace un tiempo atrás, operaciones aéreas desviadas o cesadas unos instantes por el alto índice de radiación, comunicaciones afectadas porque los satélites son expulsados de su órbita dada la fuerte magnitud geomagnética, complicaciones con las ubicaciones y el uso de GPS, así como fallas en el suministro eléctrico.

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