Redacción: Leo Garfias
La PNMSMCM busca proteger ecosistemas clave, además promover el desarrollo económico sostenible y el proyecto de Mahahual demostró la importancia de estas políticas.

La Política Nacional para el Manejo Sustentable de Mares y Costas de México (PNMSMCM) es una herramienta creada por el Gobierno de México con el propósito de garantizar la conservación, protección y aprovechamiento sustentable de los océanos, mares y recursos marinos del país. Esta política surge de la necesidad de preservar uno de los patrimonios naturales más importantes de la nación, al mismo tiempo que se promueve el desarrollo económico y social de las comunidades que dependen de estos ecosistemas.
México cuenta con una posición geográfica privilegiada, ya que posee más de 11,000 kilómetros de litoral y una superficie marítima superior a los tres millones de kilómetros cuadrados. Gracias a esta extensión, el país alberga una enorme riqueza natural conformada por manglares, arrecifes coralinos, humedales, lagunas costeras, pastizales marinos y una gran diversidad de especies animales y vegetales. Estos ecosistemas proporcionan beneficios fundamentales para la sociedad, ya que son fuente de alimentos, empleo, actividades turísticas, recursos económicos y servicios ambientales indispensables para millones de personas.
Sin embargo, los mares y costas mexicanas enfrentan diversos problemas que amenazan su equilibrio ecológico. Entre los principales desafíos se encuentran la contaminación provocada por residuos y descargas de aguas residuales, la sobreexplotación de recursos pesqueros, el crecimiento urbano desordenado en zonas costeras y los efectos cada vez más evidentes del cambio climático. Estas problemáticas no solo afectan a los ecosistemas marinos, sino también a las comunidades humanas que dependen de ellos para su subsistencia.
La PNMSMCM busca atender estas amenazas mediante una visión integral que relaciona la protección ambiental con el bienestar de la población y el desarrollo económico sostenible. Asimismo, reconoce que muchas de las afectaciones a los océanos tienen su origen en actividades realizadas tierra adentro, como la contaminación de ríos, la deforestación, el uso inadecuado del suelo y la expansión urbana sin una adecuada planeación. Por ello, la política promueve una gestión coordinada entre el territorio continental y el espacio marino.
Uno de los mayores retos identificados por esta política es el cambio climático. El aumento de la temperatura global, la elevación del nivel del mar, la acidificación de los océanos y el incremento en la frecuencia e intensidad de fenómenos hidrometeorológicos extremos representan una seria amenaza para la biodiversidad marina y costera.
Un ejemplo reciente relacionado con estos objetivos ocurrió en junio de 2026 en Mahahual, Quintana Roo. En esta región se canceló el proyecto turístico “Perfect Day”, promovido por la empresa Royal Caribbean, el cual contemplaba la construcción de un gran parque acuático y nueva infraestructura para cruceros. Diversos especialistas y organizaciones ambientales advirtieron que el desarrollo podría afectar gravemente ecosistemas de gran importancia ecológica, incluyendo manglares, arrecifes de coral y parte del Sistema Arrecifal Mesoamericano, considerado uno de los más importantes del mundo.
La cancelación de este proyecto representa un ejemplo de cómo la protección ambiental puede prevalecer cuando existen riesgos significativos para los ecosistemas marinos.

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