Energías Movilidad sustentable

La electromovilidad urbana en el equilibrio de los recursos energéticos y la modernización del transporte público

Redacción: Michelle Velázquez Belmont 

Movilidad eléctrica en México: UITP, futuro del transporte público, autobuses eléctricos, infraestructura de carga y mitigación de emisiones contaminantes. 

CDMX

La transición hacia el transporte limpio en México avanza a paso firme, impulsada por un esfuerzo conjunto entre las autoridades gubernamentales y el sector empresarial para disminuir la huella de carbono. Aunque el parque vehicular electrificado es aún una fracción menor dentro de los millones de automóviles que circulan en la nación, el interés por los autos híbridos y eléctricos ha mantenido un incremento anual constante de entre el 8% y el 12% desde 2016.  

Las estadísticas reflejan que la gran mayoría de estas unidades alternativas corresponden a modelos híbridos tradicionales, seguidos en menor medida por los enchufables y los puramente eléctricos, localizándose la mayor concentración de ellos en el Valle de México. Paralelamente, el mercado automotriz ha presenciado la llegada de múltiples fabricantes globales que diversifican la oferta con unidades de mayor rendimiento y costos más competitivos, lo que ha facilitado la adopción de estas tecnologías. En el ámbito del transporte público, grandes urbes como la capital del país, Guadalajara, Monterrey y Mérida lideran el cambio mediante la incorporación de centenares de autobuses eléctricos. Esta transformación no solo mitiga la contaminación ambiental, sino que representa un ahorro financiero sustancial a largo plazo debido a los menores gastos de operación.  

Para consolidar estos proyectos, las administraciones locales han implementado diversos subsidios destinados a la infraestructura y a la renovación de flotas. Un claro ejemplo de esta evolución es el Servicio de Transportes Eléctricos en la Ciudad de México, que ha renovado masivamente su red de trolebuses con financiamiento público y apoyo privado. Asimismo, el sistema Metrobús destaca por electrificar por completo líneas clave de su red. En el sureste, el proyecto IETram en Mérida conecta múltiples rutas mediante autobuses eléctricos de última generación, logrados gracias a una  

inversión mixta de fondos federales, estatales y privados. Por su parte, Jalisco ha consolidado con éxito el programa MiTransporte Eléctrico en Guadalajara, utilizando un esquema donde la propiedad de las unidades se separa de la operación cotidiana, optimizando la gestión del servicio. Para sostener este crecimiento de forma viable, se han estructurado diversas estrategias financieras. Los créditos bancarios con tasas de interés preferenciales reducen el impacto económico para las empresas de transporte, mientras que los esquemas de arrendamiento permiten estrenar vehículos sin descapitalizarse de inicio.  

De igual manera, las alianzas público-privadas distribuyen los riesgos de inversión, dividiendo tareas como el suministro de energía y la gestión operativa. A esto se suman los incentivos fiscales y los subsidios gubernamentales que alivian el costo total de los activos, junto con soluciones innovadoras como la “Carga como Servicio”, que simplifica la instalación de electrolineras. El futuro de la movilidad mexicana se encamina de esta manera hacia un entorno conectado, eficiente y de bajas emisiones. 

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