Redacción: Leo Garfias
México alcanzó el nivel más bajo de sequía en casi nueve años, según datos de la Conagua. Este respiro hídrico coincide con una transformación agrícola en el estado de Morelos, donde productores impulsan prácticas de agroecología y fertilizantes orgánicos innovadores.

La relación entre la disminución histórica de la sequía en México y la transformación agroecológica que vive el estado de Morelos revela un panorama alentador para el futuro del campo mexicano. En mayo de 2026, el Monitor de Sequía de la Conagua reportó que solo el 3.2% del territorio nacional presentaba condiciones de sequía de moderada a extrema, el nivel más bajo en casi nueve años.
Este dato contrasta fuertemente con el 70.76% registrado en mayo de 2024, cuando la sequía afectaba a la mayoría del país y generaba graves problemas en la agricultura y el abastecimiento de agua. La recuperación de 2026, aunque influida por fenómenos climáticos y la variabilidad de las lluvias, abre una ventana de oportunidad para consolidar prácticas agrícolas más sostenibles.
En este contexto, Morelos se ha convertido en un laboratorio vivo de innovación agroecológica. En Jiutepec, el invernadero La Fortaleza protege con extremo cuidado una gran olla de lixiviados con excremento de caballo, de la cual surge el activador fisiológico, un abono orgánico que fortalece jitomates, limones y maíz, además de prevenir plagas. También producen té de lum, un fertilizante líquido rico en microorganismos y nutrientes, que refleja cómo los productores locales han encontrado alternativas sustentables frente a los métodos convencionales.
Por otro lado, el Agroparque Yecapixtla, con 30 hectáreas de invernaderos de alta tecnología, ha logrado que hortalizas producidas con insumos agroecológicos lleguen hasta mercados europeos. Este éxito internacional demuestra que la agroecología no solo es viable, sino competitiva en términos de calidad y rendimiento. Según la secretaria de Desarrollo Agropecuario, Margarita Galeana, el campo morelense atraviesa una transformación radical gracias a la innovación biológica impulsada por productores independientes y empresas como Agrifor México, que han consolidado un modelo de producción de fertilizantes orgánicos capaz de superar los resultados de la agricultura tradicional.
La conexión entre la reducción de la sequía y la agroecología es clara: mientras la disponibilidad de agua mejora, los agricultores que adoptan prácticas sustentables logran aprovechar mejor los recursos naturales, reducir la dependencia de químicos y fortalecer la resiliencia de sus cultivos frente a futuros escenarios climáticos adversos. La agroecología, al promover el uso de insumos orgánicos y técnicas regenerativas, se convierte en una estrategia clave para enfrentar los ciclos de abundancia y escasez de agua. Sin embargo, también hay que se contantes ya que siempre está el recordatorio de que el cambio climático puede revertir rápidamente estas condiciones.

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