Redacción: Amairany Ramírez
El proyecto de impulsando la electromovilidad en nuestro país busca transformar el transporte público y reducir enfermedades respiratorias.

El recinto legislativo de San Lázaro fue sede de un diálogo crucial para el futuro del aire que respiramos: el parlamento abierto “Impulsando la electromovilidad en México”. Durante esta jornada, legisladores y expertos coincidieron en que la transición hacia tecnologías de cero emisiones no es un lujo, sino una urgencia climática que requiere un marco jurídico sólido y una voluntad política sin precedentes.
El transporte en América Latina es responsable del 40% de las emisiones de gases de efecto invernadero, y México se mantiene tristemente en los primeros diez lugares de esta lista. Lo más alarmante es que el 80% de esta contaminación proviene de automóviles particulares, un modelo que, según se discutió, ya es insostenible para la salud pública y el equilibrio ecológico.
La crisis no es solo ambiental, es médica. Magali Hurtado Díaz, del Instituto Nacional de Salud Pública, presentó una evidencia contundente: por cada 20 vehículos de cero emisiones que se incorporen por cada mil habitantes, las visitas de urgencias por asma podrían disminuir un 3.2%. Este dato transformó la conversación de una cuestión técnica a una de justicia social y derechos humanos, recordándonos que el aire limpio es fundamental
A pesar de que las ventas de vehículos híbridos y eléctricos han crecido, pasando de un 4% en 2016 a un proyectado 10% en 2025, el país ha avanzado “a ciegas”. La diputada Mercado señaló con firmeza que estas tecnologías llegaron a México sin una regulación suficiente ni una visión de largo plazo que facilitara su producción local.
Para enfrentar este vacío, se discutieron diversas estrategias que el Estado mexicano debe liderar:
- Infraestructura de carga: El reto no es solo vender el auto, sino dónde conectarlo. Se requiere una “hoja de ruta” clara para la infraestructura de carga que evite desigualdades territoriales.
- Transporte Público: Voces como las de Sergio Domínguez (Sener) y Tannia Medina (INECC) subrayaron que la prioridad debe ser el transporte colectivo. Electrificar el metro, trolebuses y autobuses urbanos es la vía más rápida para democratizar los beneficios ambientales.
- Normatividad Futura: Sergio Zirath, de Semarnat, reveló que ya se trabaja en normas para el periodo 2028-2036 que obligarán a los fabricantes a reportar rendimientos más estrictos e incentivar los autos conectables.
La diputada Adriana Espinosa de los Monteros puso el dedo en la llaga: la electromovilidad no puede profundizar las desigualdades. No se trata solo de que las personas con mayores recursos compren un Tesla; se trata de modernizar el transporte que usa la mayoría de la población para hacerlo más seguro, eficiente y limpio.
Andrés Flores Montalvo, de Iniciativa Climática de México, cerró con una reflexión necesaria sobre la soberanía energética. Al dejar de depender de combustibles fósiles, México no solo limpia su cielo, sino que fortalece su independencia económica. El consenso fue unánime: es momento de pasar de los discursos a la acción legislativa para que el “transporte limpio” deje de ser una promesa de campaña y se convierta en una realidad cotidiana.
La discusión en San Lázaro deja claro que la electromovilidad no es únicamente una apuesta tecnológica, sino una decisión estructural que definirá la calidad del aire, la salud pública y el modelo de desarrollo del país en las próximas décadas. La evidencia presentada confirma que continuar con un sistema de transporte altamente dependiente de combustibles fósiles no solo agrava la crisis climática, sino que también profundiza problemas de salud y desigualdad social.
El verdadero reto radica en cómo se implementa esta transición. Sin una estrategia integral que priorice el transporte público, desarrolle infraestructura accesible y establezca regulaciones claras, la electromovilidad corre el riesgo de convertirse en un beneficio limitado para unos cuantos. En cambio, si se ejecuta con una visión incluyente, puede transformar la movilidad en México en un sistema más limpio, eficiente y equitativo.

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