Redacción: Leo Garfias
El mercado mexicano de energías renovables podría registrar una fuerte expansión durante la próxima década, impulsado por inversiones en energía solar, eólica, hidráulica y geotérmica.
El mercado de energías renovables en México se encamina hacia una etapa de expansión marcada por nuevas inversiones, el crecimiento de la demanda eléctrica y la búsqueda de alternativas que reduzcan la dependencia de los combustibles fósiles. De acuerdo con un informe de análisis especializado, la capacidad del sector podría pasar de aproximadamente 38.96 gigavatios en 2025 a 104.32 gigavatios en 2035.
Esta proyección representa una tasa de crecimiento anual compuesta cercana al 10.35% entre 2026 y 2035. El avance estaría respaldado principalmente por el desarrollo de proyectos solares y eólicos, así como por políticas relacionadas con la transición energética y una mayor demanda de electricidad limpia entre hogares, comercios e industrias.
El mercado mexicano se divide principalmente entre energía solar, eólica, hidráulica y geotérmica, además de otras fuentes renovables. Cada tecnología responde a las condiciones naturales de distintas regiones del país.
La energía solar aparece como uno de los segmentos con mayor potencial. México cerró 2024 con cerca de 12.6 gigavatios de capacidad fotovoltaica, lo que colocó al país como uno de los mercados solares más grandes de América Latina. Esta posición se explica por la abundancia del recurso solar, el descenso gradual de los costos tecnológicos y el crecimiento de instalaciones en viviendas, comercios y complejos industriales.
El aumento de edificios comerciales y plantas industriales también puede favorecer la instalación de sistemas fotovoltaicos para autoconsumo. Las empresas buscan reducir sus gastos eléctricos, cumplir compromisos ambientales y disminuir su exposición a posibles variaciones en los costos de la energía. Al mismo tiempo, el crecimiento de los vehículos híbridos y eléctricos podría elevar la demanda de electricidad producida mediante fuentes más limpias.
Sin embargo, el crecimiento proyectado dependerá de factores adicionales. México necesita fortalecer sus redes de transmisión, modernizar la infraestructura eléctrica e incorporar soluciones de almacenamiento que permitan gestionar la variabilidad de la generación solar y eólica. La planeación oficial contempla añadir decenas de miles de megavatios de capacidad durante los próximos años, mediante una combinación de inversión pública y privada.
Aunque el crecimiento de México ha sido más moderado que el promedio internacional, la expansión global confirma que las tecnologías limpias ocupan un lugar cada vez más importante dentro de los sistemas energéticos.
Para México, aprovechar esta tendencia significaría más que instalar paneles solares o aerogeneradores. Una transición bien planificada podría atraer inversiones, generar empleos especializados, fortalecer cadenas productivas y reducir emisiones contaminantes. El reto será convertir el amplio potencial natural del país en proyectos capaces de ofrecer electricidad accesible, constante y sustentable para una población y una economía en crecimiento.
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