Sector energético Energías

Energía mareomotriz: la fuente renovable que aprovecha las mareas y busca consolidarse a nivel mundial 

La energía mareomotriz destaca por generar electricidad a partir del movimiento de las mareas y ofrecer una producción predecible. Aunque su potencial es alto, todavía enfrenta retos tecnológicos y financieros para ampliar su presencia en el mercado energético. 

Redacción Atziri Gomez  

La transición hacia energías limpias continúa impulsando el desarrollo de nuevas tecnologías capaces de reducir la dependencia de los combustibles fósiles. Entre ellas destaca la energía mareomotriz, una fuente renovable que aprovecha el movimiento natural de las mareas para producir electricidad. 

A diferencia de la energía solar o la eólica, cuya producción depende de las condiciones climáticas, la energía mareomotriz se basa en ciclos naturales provocados por la atracción gravitatoria de la Luna y el Sol sobre la Tierra. Esto permite conocer con gran precisión cuándo y cuánta electricidad podrá generarse, convirtiéndose en una fuente más estable. 

Su funcionamiento consiste en transformar el movimiento del agua durante la subida y bajada de las mareas en energía eléctrica mediante turbinas e infraestructuras instaladas en zonas costeras. Debido a que las mareas siguen patrones constantes, esta tecnología ofrece una producción energética mucho más predecible que otras alternativas renovables. 

Además de la energía mareomotriz, los océanos también permiten generar electricidad mediante otros sistemas. Entre ellos se encuentran la energía undimotriz, que aprovecha el movimiento de las olas; energía de las corrientes marinas, basada en la fuerza de las corrientes oceánicas. 

Por otro lado, la energía maremotérmica, obtenida a partir de la diferencia de temperatura entre las aguas superficiales y profundas; y la denominada energía azul, que utiliza la diferencia de salinidad entre el agua de mar y la de los ríos. Una de las ventajas de esta energía es destacarse por su bajo impacto ambiental. 

Es decir, produce electricidad sin emitir gases de efecto invernadero durante su operación, además, también sobresale por la larga vida útil de sus infraestructuras y por la alta densidad energética del agua, que permite obtener una mayor cantidad de energía en espacios relativamente reducidos. 

El desarrollo tecnológico también ha permitido mejorar los sistemas utilizados para capturar esta energía. Actualmente existen turbinas submarinas inspiradas en los aerogeneradores marinos, además de plataformas flotantes y cimentaciones diseñadas para facilitar las labores de mantenimiento y disminuir los costos operativos.  

A ello se suman materiales más resistentes a la corrosión, como palas fabricadas con fibra de carbono y recubrimientos especiales que prolongan la vida útil de los equipos. Sin embargo, pese a estos avances, la energía mareomotriz aún enfrenta importantes desafíos antes de consolidarse como una fuente de generación a gran escala. 

Uno de los principales obstáculos es su costo de producción, que continúa siendo superior al de otras tecnologías renovables como la energía eólica marina. A esto se suma la dificultad de instalar y mantener equipos en ambientes marinos, donde la salinidad, la presión del agua y las fuertes corrientes aceleran el desgaste de los componentes. 

Otro factor que limita su expansión es el financiamiento, actualmente muchos proyectos permanecen en fase piloto debido a que inversionistas buscan desarrollos de mayor tamaño y con menor el riesgo. Para que la industria logre crecer, será necesario demostrar que estas instalaciones pueden operar durante largos periodos y con mantenimiento controlado. 

Diversos organismos internacionales consideran que esta tecnología podría desempeñar un papel importante en la transición energética durante las próximas décadas. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) estima que la energía oceánica podría aportar una parte significativa del suministro eléctrico mundial hacia 2050.  

Uno de los caminos con mayor potencial es la integración de sistemas híbridos que combinen energía mareomotriz y eólica marina dentro de una misma infraestructura. Compartir cables submarinos, plataformas y operaciones de mantenimiento permitiría disminuir costos y mejorar la rentabilidad de los proyectos. 

Aunque todavía queda camino por recorrer, la energía mareomotriz representa una mejor alternativa para diversificar la generación eléctrica. Su capacidad para producir energía de forma constante y predecible la convierte en una tecnología con potencial para complementar otras fuentes renovables y contribuir a un futuro más sostenible. 

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