Redacción: Michelle Velázquez Belmont
Energía mareomotriz y transición energética 2026: Funcionamiento de las centrales de mareas, ventajas ambientales, tecnología marina y sustentabilidad.

El inmenso manto acuático que cubre más del setenta por ciento del planeta resguarda un potencial energético limpio y capaz de transformar el futuro de la humanidad. Entre estas alternativas destaca la fuerza mareomotriz, una fuente inagotable que aprovecha el ascenso y descenso de las masas de agua para generar electricidad, convirtiéndose en un recurso vital frente a la crisis climática actual.
Espacios de experimentación en mar abierto confirman que los sistemas oceánicos son aliados indispensables para sustituir los combustibles convencionales y cumplir las metas globales de reducción de emisiones contaminantes. De hecho, estimaciones de organismos internacionales anticipan que la participación de las fuentes limpias en la red eléctrica mundial crecerá de manera drástica en las próximas décadas, impulsando la economía y el progreso.
La gran virtud de este recurso radica en su naturaleza predecible, ya que los ciclos marinos se rigen por fuerzas astronómicas regulares que permiten calcular con exactitud la producción eléctrica. A esto se suma que el agua posee una densidad muy superior a la del aire, lo que se traduce en una enorme eficiencia energética incluso cuando las masas líquidas se desplazan a velocidades reducidas. Asimismo, las infraestructuras diseñadas para este entorno son sumamente duraderas y presentan un impacto ambiental bajo y localizado, siendo compatibles con otros sistemas de generación para crear redes de energía híbridas y estables.
Más allá del movimiento de las mareas, el entorno marino ofrece múltiples alternativas de explotación según los componentes que se utilicen, tal como lo ilustran las diversas tecnologías existentes. Por un lado, se encuentra la variante mareomotriz tradicional que procesa las oscilaciones del nivel del mar.
Por otro, la energía undimotriz u olamotriz se encarga de capturar el movimiento ondulatorio de las olas provocado por los vientos. También es posible extraer electricidad mediante la energía de las corrientes, que aprovecha la fuerza cinética de los flujos submarinos, o a través de la opción maremotérmica, la cual utiliza la marcada diferencia de temperatura entre las capas superficiales y las zonas profundas del océano. Incluso se experimenta con el gradiente salino para obtener energía a partir de la mezcla de agua dulce y salada.
Para transformar estas dinámicas en electricidad transportable se requieren complejas instalaciones en zonas costeras específicas donde la variación de la marea supere los cinco metros. El proceso se ejecuta mediante centrales que emplean compuertas y turbinas submarinas.
Las presas de mareas retienen el agua durante la pleamar para liberarla en la bajamar moviendo las aspas, mientras que los generadores de corriente capturan la energía cinética directa del flujo acuático. Existen también modelos dinámicos que combinan ambos principios en grandes estructuras. Con la llegada de tecnologías más avanzadas y eficientes, el mar se consolida como una pieza clave para asegurar un suministro eléctrico constante, sostenible y competitivo a nivel global.

¿Te gustó nuestra nota? ¡Contáctanos y deja tu comentario! AQUÍ
Conoce nuestra red ANCOP Network AQUÍ














