Redacción: Grecia Rodriguez
Los árboles del futuro es un proyecto ciudadano en Oaxaca que impulsa la reforestación y la conciencia ambiental. Más de tres mil árboles ya tienen un hogar gracias a esta iniciativa que une cultura, naturaleza y acción comunitaria.

En Santa María El Tule, donde se encuentra el famoso ahuehuete con el tronco más grande del mundo, nació hace más de diez años un proyecto que busca devolverle vida a la tierra: “Los árboles del futuro”. La iniciativa, impulsada por Abel Ramírez, pintor y cronista del municipio, se ha convertido en un movimiento ciudadano que combina cultura, conciencia y acción.
Ramírez siempre estuvo ligado a la naturaleza; en sus talleres de pintura hablaba de ella, pero un día decidió que no bastaba con inspirar, sino que había que actuar. Así creó “Dóname un árbol”, una propuesta sencilla que invita a las personas a recibir un árbol y cuidarlo como si fuera parte de su familia. No se trata solo de sembrar, sino de asegurar que cada árbol tenga un lugar donde crecer y alguien que lo proteja.
En estos años se han plantado más de tres mil árboles en diferentes municipios y barrios de Oaxaca, desde Santa María El Tule hasta Tlacolula y las riberas del río Atoyac. Cada uno tiene un espacio propio y alguien que lo cuida. Hoy, el grupo prepara decenas de árboles para encontrarles un hogar. El proyecto no es una asociación formal, sino un esfuerzo colectivo de personas que decidieron unirse para rescatar el entorno. Además, mantiene las puertas abiertas para colaborar con otros grupos ambientalistas y ecoturísticos. La idea es sumar fuerzas y sembrar conciencia en las nuevas generaciones.
Abel Ramírez, considerado guardián del Árbol del Tule, aprovecha su faceta artística para hablar de la importancia de la tierra. En sus pláticas insiste en que el daño ambiental está ligado a un deterioro moral: “Si tú amas algo, lo respetas y lo cuidas”. Para él, recuperar la conexión con la naturaleza es vital, incluso en gestos simples como caminar descalzo sobre el suelo.
Su propuesta va más allá de plantar árboles: busca reverdecer espacios y cuestionar el modelo urbano que reemplaza la tierra con cemento y asfalto. La visión es clara: cada árbol debe permanecer en su lugar de por vida, rodeado de cuidados, para alcanzar todo su potencial. “Los árboles del futuro” es un recordatorio de que la tierra es nuestro único hogar. Con cada árbol sembrado se planta también esperanza y la posibilidad de un futuro más verde para Oaxaca y para el planeta.
Más allá de los números, lo que distingue a esta iniciativa es la forma en que conecta a las personas con la naturaleza. Quienes reciben un árbol no solo se comprometen a cuidarlo, sino que también se convierten en parte de una red de guardianes que entienden que la vida depende de esos pequeños gestos. En cada caso, en cada barrio, los árboles se convierten en símbolos de resistencia y de amor por la tierra.

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