Redacción Regina Melo
La calidad del aire en la Ciudad de México volvió a ubicarse en niveles “Malos”, de acuerdo con el reporte más reciente de la Dirección de Monitoreo Atmosférico. Este nivel representa un riesgo alto para la salud, especialmente para quienes realizan actividades al aire libre y para los grupos más vulnerables. Además, el índice de radiación ultravioleta alcanzó un nivel 6, por lo que las autoridades también recomendaron reforzar la protección contra los rayos solares.
La Dirección de Monitoreo Atmosférico publica cada hora el estado del aire en la Zona Metropolitana del Valle de México mediante el índice Aire y Salud, el cual clasifica las condiciones en cinco niveles: Bueno, Aceptable, Malo, Muy Malo y Extremadamente Malo. Cuando la calidad del aire se encuentra en color naranja, como ocurrió en el reporte más reciente, aumenta la posibilidad de presentar molestias respiratorias y complicaciones en personas con enfermedades del corazón o los pulmones.
Los grupos con mayor riesgo son niñas y niños, adultos mayores, mujeres embarazadas, personas con asma u otros padecimientos respiratorios, pacientes con enfermedades cardiovasculares y quienes trabajan o realizan ejercicio al aire libre, como repartidores, ciclistas y personal de construcción. En estos casos, la exposición prolongada a contaminantes puede provocar irritación en los ojos, dificultad para respirar, tos y una menor capacidad para realizar actividades físicas.
El deterioro de la calidad del aire se debe principalmente a las emisiones de vehículos, industrias y otras fuentes que liberan contaminantes a la atmósfera. A esto se suman las altas temperaturas, la escasa circulación del viento y las condiciones geográficas del Valle de México, que dificultan la dispersión de las partículas contaminantes y favorecen su acumulación durante varias horas.
Para reducir los riesgos, las autoridades recomiendan limitar las actividades físicas intensas al aire libre mientras persistan estas condiciones. También es importante permanecer en lugares cerrados cuando sea posible, utilizar ropa de manga larga, sombrero, lentes con filtro UV y aplicar protector solar con un factor de protección de al menos 30, debido a los niveles elevados de radiación.
A largo plazo, mejorar la calidad del aire requiere la participación de autoridades, empresas y ciudadanía. El uso del transporte público, la movilidad en bicicleta, el mantenimiento adecuado de los vehículos, la reducción de emisiones industriales y el cuidado de las áreas verdes son algunas de las acciones que ayudan a disminuir la contaminación. Mantenerse informado a través de los reportes oficiales permite tomar decisiones oportunas para proteger la salud, especialmente durante los días en que la calidad del aire alcanza niveles de mayor riesgo.














