Redacción Marlone Serrano
Un estudio publicado en Communications Biology encontró que diversas especies de mariposas están desplazándose hacia zonas más elevadas y frías para enfrentar el aumento de las temperaturas, en lugar de desarrollar una mayor tolerancia al calor.
El cambio climático está modificando la distribución de las mariposas en los Alpes alemanes. Un nuevo estudio liderado por la ecóloga Esme Ashe-Jepson, de la Universidad Julius-Maximilians de Würzburg (JMU), encontró que varias especies están respondiendo al calentamiento mediante el desplazamiento hacia mayores altitudes, donde encuentran temperaturas más favorables.
La investigación, publicada en la revista Communications Biology, analizó la respuesta de distintas especies frente al aumento de las temperaturas y encontró pocas evidencias de que estos insectos estén desarrollando una mayor tolerancia fisiológica al calor.
En cambio, su principal estrategia parece ser cambiar de hábitat.
Las mariposas buscan refugio en las zonas más frías
Las mariposas son organismos ectotermos, lo que significa que dependen de las condiciones ambientales para regular su temperatura corporal. Esta característica las hace particularmente sensibles a los cambios en el clima.
El estudio analizó variables como el tamaño, la coloración, la capacidad de termorregulación y los cambios en la distribución altitudinal registrados durante la última década.
Los resultados mostraron que las especies con menor capacidad para controlar su temperatura corporal son las que presentan una mayor tendencia a desplazarse hacia zonas elevadas y más frescas.
Este comportamiento está modificando la composición de las comunidades de mariposas en los Alpes. Es decir, no necesariamente son las mismas especies las que se están adaptando al clima en cada lugar, sino que unas especies desaparecen de determinadas zonas mientras otras ocupan esos espacios.
El tamaño y el color también importan
La investigación encontró diferencias entre especies relacionadas con sus características físicas.
Las mariposas de mayor tamaño pueden evitar con mayor facilidad algunos picos extremos de temperatura, mientras que las especies de tonalidades claras suelen tolerar mejor el calor que aquellas con colores oscuros.
Por ello, en las zonas bajas y más cálidas predominan las especies grandes y de colores claros, mientras que en las regiones de mayor altitud aumentan las especies pequeñas y oscuras.
Estos cambios pueden parecer pequeños, pero tienen consecuencias para la estructura de los ecosistemas, ya que las comunidades de insectos cumplen funciones esenciales en la polinización y forman parte de numerosas cadenas alimentarias.
El cambio climático redefine comunidades enteras
Uno de los principales hallazgos del estudio es que la respuesta al calentamiento no necesariamente ocurre mediante cambios dentro de cada especie.
En lugar de que una población desarrolle rápidamente una mayor resistencia al calor, el cambio climático puede provocar que la distribución geográfica de las especies se modifique.
Este fenómeno puede generar nuevas comunidades de mariposas en determinadas zonas y ejercer una presión adicional sobre aquellas especies que tienen menor capacidad para desplazarse o encontrar refugios climáticos adecuados.
La situación resulta especialmente preocupante en ecosistemas de montaña, donde las posibilidades de desplazamiento pueden ser limitadas. A medida que las especies ascienden buscando temperaturas más bajas, eventualmente pueden quedarse sin hábitats disponibles.
Conservación: conectar los hábitats será clave
Los resultados plantean un cambio importante en las estrategias de conservación. De acuerdo con la investigación, ya no basta con proteger los sitios donde actualmente viven determinadas especies.
También será necesario garantizar que puedan desplazarse entre distintos hábitats conforme cambien las condiciones ambientales.
Una de las herramientas señaladas es la creación y conservación de corredores ecológicos, que permitan a las mariposas y a otros organismos moverse por el paisaje en busca de condiciones adecuadas.
La capacidad de termorregulación podría convertirse, además, en un indicador para identificar qué especies tienen mayor probabilidad de modificar su distribución y cuáles podrían enfrentar mayores riesgos ante el calentamiento.
El estudio continuará con otros insectos
La investigación no se limitará a las mariposas. El equipo científico ya trabaja con datos de saltamontes y grillos para determinar si patrones similares de desplazamiento y vulnerabilidad aparecen en otros grupos de insectos.
Los investigadores buscan establecer hasta qué punto la respuesta observada en los Alpes alemanes representa un fenómeno más amplio asociado al cambio climático.
El estudio deja una advertencia para la conservación de la biodiversidad: la supervivencia de muchas especies podría depender no solo de su capacidad para soportar el calor, sino de que los ecosistemas les permitan desplazarse.
En un escenario de temperaturas crecientes, mantener conectados los paisajes podría ser tan importante como proteger las poblaciones que actualmente los habitan.














