Redacción Atziri Gomez
La industria textil busca nuevas alternativas para reducir el impacto ambiental de sus materiales y una startup británica apuesta por la inteligencia artificial para avanzar en ese objetivo. Epoch BioDesign adquirió una planta de polimerización en Blanes, España, para llevar su tecnología de reciclaje de nylon a una escala comercial.
La compañía, con sede en Londres, desarrolla un sistema de bioreciclaje que utiliza inteligencia artificial para diseñar enzimas capaces de descomponer residuos plásticos y textiles, el proceso permite recuperar sus componentes a nivel molecular para utilizarlos nuevamente.
La planta adquirida anteriormente estaba destinada a la producción de nylon 6,6, un material utilizado ampliamente en diferentes aplicaciones industriales y textiles. Ahora, Epoch pretende aprovechar sus instalaciones para transformar residuos en polímeros reciclados con características similares a los materiales vírgenes.
El objetivo es que el nylon recuperado pueda reincorporarse a las cadenas de suministro de la industria textil. De esta manera, las marcas y fabricantes podrían utilizar materiales reciclados sin depender exclusivamente de nuevas materias primas para fabricar sus productos.
El proyecto responde a un problema ambiental de grandes dimensiones. De acuerdo con datos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, cada año se generan alrededor de 92 millones de toneladas de residuos textiles en todo el mundo, estos desechos representan aproximadamente el 11% de los residuos plásticos globales.
El volumen ha impulsado la búsqueda de tecnologías que permitan recuperar materiales y mantenerlos dentro de los ciclos productivos durante más tiempo, con la propuesta de Epoch BioDesign, basándose en la biotecnología y el uso de inteligencia artificial generativa, se analizan grandes datos biológicos para diseñar y modelar enzimas con características específicas para degradar determinados materiales.
Una de las particularidades de su sistema es que las enzimas pueden trabajar a temperaturas relativamente bajas, por lo que esto permitiría procesar residuos plásticos y textiles sin recurrir a procesos que requieren condiciones extremadamente intensivas en energía.
La empresa asegura que su tecnología puede recuperar nylon 6,6 a partir de diferentes tipos de residuos. Entre las materias primas que puede procesar se encuentran plásticos rígidos y textiles que cuentan con recubrimientos. Además, la adquisición de la planta de Blanes representa el siguiente paso en la expansión de esta tecnología.
Epoch BioDesign pagó 4 millones de euros por las instalaciones, con la intención de utilizarlas para fabricar nylon reciclado destinado a clientes comerciales. La startup ya había comenzado a ampliar sus operaciones antes de esta compra, en abril abrió una planta demostrativa en Londres enfocada en el procesamiento de nylon procedente de productos que ya llegaron al final de su vida útil.
Con las nuevas instalaciones en España, la empresa busca pasar de las demostraciones a una producción capaz de atender las necesidades de marcas y fabricantes. La capacidad industrial será clave para comprobar si el modelo puede competir con las cadenas tradicionales de suministro.
Epoch también ha trabajado con compañías del sector textil, entre ellas la marca estadounidense de ropa deportiva Lululemon. Afirmando que estas colaboraciones podrían facilitar la incorporación del material reciclado en nuevos productos y procesos de fabricación.
Luciano Caruso, director comercial de Epoch BioDesign, destacó que contar con una instalación de polimerización a escala comercial permitirá establecer plazos concretos para suministrar nylon reciclado 6,6 a sus socios, ahora el siguiente desafío será demostrar que este material puede incorporarse de manera constante a productos comerciales.
La estrategia de Epoch refleja una tendencia creciente dentro de la industria: combinar biotecnología e inteligencia artificial para desarrollar procesos de reciclaje más eficientes. Si la tecnología consigue alcanzar una producción estable, podría abrir nuevas posibilidades para mantener materiales textiles dentro de la economía circular.














