Redacción Atziri Gómez
El autoconsumo colectivo continúa posicionándose como una alternativa para aprovechar la energía solar de forma compartida. Una reciente modificación al Artículo 38 del Real Decreto amplió la distancia máxima entre una instalación fotovoltaica y los consumidores asociados.
Hasta ahora, las personas interesadas en participar en un esquema de autoconsumo colectivo debían encontrarse a una distancia máxima de 2 kilómetros de la planta que generaba la electricidad. Con la nueva disposición, ese límite aumenta a 5 kilómetros, buscando facilitar mejor el acceso a las energías renovables.
El cambio responde al crecimiento del interés por las energías limpias y a la necesidad de impulsar modelos de generación compartida. Gracias a esta ampliación, una misma instalación fotovoltaica podrá abastecer a un mayor número de usuarios, incluso si se encuentran más alejados del punto donde se produce la energía.
No obstante, la medida establece algunos requisitos. La instalación deberá ser fotovoltaica y contar con una capacidad máxima de 5 megavatios (MW). Además, los paneles solares deberán ubicarse sobre cubiertas, tejados, marquesinas u otras estructuras artificiales, por lo que la disposición no aplica para plantas instaladas en terrenos agrícolas.
Otro de los puntos que contempla la normativa es que el suministro eléctrico deberá realizarse mediante la red pública de distribución o transporte, descartando conexiones privadas entre la planta y los consumidores. Asimismo, la distancia máxima se calculará en línea recta entre los equipos de medición de la instalación y los usuarios.
Uno de los principales beneficios de esta modificación es que permitirá aprovechar espacios que antes no podían utilizarse para abastecer a un mayor número de personas. En comunidades rurales, por ejemplo, una instalación ubicada en una nave agrícola o en un edificio público podrá suministrar energía a viviendas y comercios alrededor de 5 km.
La medida también representa una oportunidad para los parques industriales. Varias empresas podrán compartir la producción de una misma planta fotovoltaica instalada sobre la cubierta de una nave, aunque sus instalaciones se encuentren distribuidas en distintos puntos del complejo industrial.
Las comunidades energéticas también podrían verse favorecidas. Al ampliarse el radio permitido, estos proyectos tendrán la posibilidad de incorporar a más participantes, mejorar el aprovechamiento de la energía generada y distribuir los costos entre un mayor número de usuarios, aumentando así su rentabilidad.
Aunque la reforma abre nuevas posibilidades para el desarrollo del autoconsumo colectivo, mantiene algunas restricciones. Las instalaciones no podrán superar los 5 MW de capacidad y será indispensable coordinar la conexión con la empresa distribuidora que opere la red eléctrica correspondiente.
Especialistas consideran que esta actualización normativa podría impulsar la creación de nuevas comunidades solares y favorecer el crecimiento de proyectos compartidos de generación eléctrica. Además de ampliar el acceso a la energía renovable, el modelo busca reducir los costos de consumo y aprovechar la infraestructura disponible.
Con este cambio, el autoconsumo colectivo suma una herramienta que permitirá extender el uso de la energía solar a más usuarios, facilitando el desarrollo de proyectos colaborativos y fortaleciendo la transición hacia un sistema energético basado en fuentes renovables.














