Redacción: Samuel Giraldo
La reciente desaparición del glaciar de los Cerros de la Plaza, ubicado en la Sierra Nevada de Güicán o El Cocuy, en los Andes Orientales de Colombia, representa una señal clara de los profundos cambios que enfrenta el planeta. De acuerdo con el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), este ecosistema glaciar dejó de existir en marzo de 2026, como resultado de un proceso progresivo de transformación climática que se intensificó especialmente en las últimas décadas.
Lejos de tratarse de un evento repentino, su extinción es la consecuencia de una larga cadena de alteraciones ambientales que terminaron por eliminar por completo su cobertura de hielo.
El Ideam documentó este fenómeno a través de registros históricos y monitoreo satelital, evidenciando la drástica reducción del glaciar a lo largo del tiempo. Mientras que a mediados del siglo XIX contaba con una extensión aproximada de 5.5 kilómetros cuadrados, para el año 2016 su superficie se había reducido a apenas 0.15 kilómetros cuadrados. En la actualidad, esa cifra ha llegado a cero, lo que confirma su desaparición definitiva. Este seguimiento ha permitido no solo constatar la pérdida, sino también comprender con mayor claridad la rapidez con la que avanzan los efectos del cambio climático en regiones vulnerables como los Andes tropicales.
Entre las causas principales de esta desaparición se encuentran el incremento constante de la temperatura global, la disminución de las precipitaciones en forma de nieve y las condiciones geográficas del glaciar, ubicado a una altitud relativamente baja para las dinámicas climáticas actuales. Estos factores, al interactuar entre sí, aceleraron el proceso de deshielo hasta hacerlo irreversible. En este contexto, los glaciares tropicales resultan especialmente sensibles, ya que pequeños cambios en el clima pueden generar impactos desproporcionados en su estabilidad y permanencia.
Más allá de la pérdida visual del paisaje, la desaparición de este glaciar tiene implicaciones significativas para los ecosistemas de alta montaña y para las comunidades que dependen de ellos. Los glaciares cumplen funciones esenciales en la regulación hídrica, actuando como reservas naturales de agua que alimentan ríos y sostienen la biodiversidad. Su ausencia puede alterar los ciclos del agua, afectar la disponibilidad del recurso y modificar el equilibrio ecológico de toda la región. Por ello, su desaparición no debe entenderse como un hecho aislado, sino como una manifestación evidente de un sistema climático en transformación.
La Sierra Nevada de Güicán o El Cocuy, ubicada entre los departamentos de Boyacá, Casanare y Arauca, alberga la mayor concentración de glaciares en Colombia, lo que hace aún más relevante lo ocurrido con el glaciar de los Cerros de la Plaza. Para el Ideam, este suceso funciona como una advertencia contundente sobre la urgencia de actuar frente al cambio climático.
La pérdida de este glaciar pone de manifiesto que los efectos del calentamiento global ya están impactando de manera directa los territorios, y subraya la necesidad de adoptar medidas que permitan mitigar sus consecuencias y preservar los ecosistemas que aún permanecen.














