Redacción Ana Paola Pazaran
La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) realizó la clausura de cinco predios ubicados dentro de las reservas de la Biósfera de Celestún y Río Lagartos, en el estado de Yucatán, tras detectar afectaciones ambientales significativas en ecosistemas de manglar, dunas costeras y humedales.
El operativo se llevó a cabo como parte de acciones de vigilancia en Áreas Naturales Protegidas, donde las autoridades identificaron diversos daños relacionados con la ocupación irregular del territorio, la tala de vegetación y el relleno de zonas de humedal. De acuerdo con los reportes oficiales, en los predios inspeccionados se encontró vegetación talada y quemada, así como la remoción de miles de metros cuadrados de manglar y la ocupación de zonas federales sin las concesiones correspondientes.
Entre los hallazgos más relevantes destaca la afectación a ecosistemas altamente sensibles, como los manglares, los cuales cumplen funciones fundamentales para la protección de la costa, la conservación de la biodiversidad y la mitigación del impacto de fenómenos naturales como huracanes. Asimismo, se detectaron alteraciones en dunas costeras, que actúan como barreras naturales frente a la erosión marina.
Las autoridades ambientales señalaron que estas acciones forman parte de operativos nacionales de inspección en zonas protegidas, cuyo objetivo es frenar el cambio ilegal de uso de suelo y detener la degradación de ecosistemas estratégicos. En este caso, la intervención permitió documentar ocupaciones irregulares en la Zona Federal Marítimo Terrestre, así como la modificación de terrenos sin autorización ambiental.
Como resultado, la Profepa impuso la clausura total temporal de los cinco predios, lo que implica la suspensión inmediata de cualquier actividad en dichas áreas mientras se llevan a cabo los procedimientos administrativos correspondientes. Además, la dependencia anunció que se preparan las denuncias pertinentes para determinar posibles responsabilidades legales.
La Biósfera de Celestún y la de Río Lagartos son consideradas dos de los ecosistemas más importantes de la Península de Yucatán, no solo por su riqueza biológica, sino también por los servicios ambientales que ofrecen a las comunidades costeras, como la protección contra tormentas, la regulación del flujo hídrico y el hábitat de numerosas especies de flora y fauna.
Organizaciones ambientales y autoridades federales han reiterado la importancia de preservar estas zonas, ya que la presión urbana, turística y de uso de suelo continúa representando una amenaza constante para su conservación. En este contexto, los operativos de inspección buscan reforzar la protección de estos espacios y evitar daños irreversibles al equilibrio ecológico de la región. El caso sigue en proceso de revisión, mientras se evalúan los impactos ambientales completos y se determinan las sanciones correspondientes para los responsables de las afectaciones detectadas.














