Redacción Leo Garfias
La crisis climática, la escasez de agua, la contaminación atmosférica y la pérdida de áreas verdes se han convertido en algunos de los desafíos más importantes para la Ciudad de México. Frente a este panorama, la administración encabezada por Clara Brugada ha colocado la llamada agenda verde como uno de los pilares de su proyecto de gobierno, con propuestas que combinan protección ambiental, desarrollo urbano y participación ciudadana.
El planteamiento original de esta agenda contempla reducir la huella de carbono de la capital, ampliar las alternativas de movilidad sostenible, impulsar el uso de energías limpias y mejorar la gestión de los residuos. También busca promover un modelo de desarrollo urbano que incorpore más espacios verdes, edificaciones con menor impacto ambiental y acciones para disminuir la contaminación en las zonas más afectadas.
La movilidad ocupa un lugar relevante dentro de esta estrategia. El objetivo es disminuir la dependencia del automóvil mediante la modernización y electrificación del transporte público, la construcción de infraestructura peatonal y ciclista y una mejor conexión entre las distintas zonas de la capital. Estas medidas podrían ayudar a reducir las emisiones contaminantes, el ruido urbano y los tiempos de traslado de millones de habitantes.
La administración capitalina ha planteado fortalecer la captación de lluvia, mejorar el tratamiento y reúso del recurso, combatir las fugas y proteger las zonas forestales que favorecen la recarga de los acuíferos. Debido a que buena parte del abastecimiento de la ciudad depende de fuentes externas y acuíferos sobreexplotados, estas acciones serán determinantes para reducir la vulnerabilidad hídrica durante los próximos años.
La agenda también contempla la restauración de bosques, barrancas, ríos y áreas naturales, así como la recuperación de espacios públicos mediante reforestaciones y nueva infraestructura verde. La vegetación urbana puede contribuir a disminuir el efecto de isla de calor, capturar contaminantes, favorecer la infiltración del agua y ofrecer refugio a distintas especies.
Durante 2026, la administración también impulsó iniciativas como Mundial Verde, que reunió acciones de reforestación, manejo de residuos, movilidad sustentable y participación ciudadana alrededor de la Copa Mundial. Aunque estuvo vinculada con el evento deportivo, la estrategia fue presentada como una oportunidad para dejar infraestructura y hábitos ambientales permanentes en la capital.
La participación ciudadana también forma parte del proyecto. La administración ha realizado encuentros para recibir propuestas climáticas de habitantes, especialistas y organizaciones sociales, bajo la idea de que las políticas ambientales necesitan incorporar las experiencias y necesidades de las comunidades.
Sin embargo, el éxito del proyecto dependerá de que las propuestas se traduzcan en resultados medibles. Será necesario evaluar la reducción real de emisiones, la recuperación de áreas verdes, el acceso al agua, la calidad del transporte y la participación de las comunidades. También será fundamental garantizar presupuesto, continuidad y transparencia en la ejecución de las acciones.














