Cambio climático

Trasladan marismas a un laboratorio para probar su resistencia a las tormentas 

Investigadores de Países Bajos analizaron cómo las marismas salinas ayudan a reducir el impacto del oleaje y proteger las costas. El estudio destaca su potencial para disminuir los costos de infraestructura. 

Redacción Jacqueline Sandoval 

Investigadores de Países Bajos trasladaron 306 metros cuadrados de marismas salinas a un canal de olas para estudiar cómo estos ecosistemas costeros ayudan a reducir la fuerza de las tormentas. El experimento permitió analizar su resistencia ante oleajes extremos y conocer qué elementos naturales contribuyen a disminuir el impacto del mar sobre las costas. 

El equipo científico extrajo bloques de terreno de la costa de Paesens-Moddergat, al norte del país europeo. Cada pieza medía dos metros por dos, tenía una profundidad de entre 40 y 70 centímetros y pesaba entre tres y seis toneladas. Para transportar el material hasta las instalaciones de Deltares, en Delft, se necesitaron alrededor de 20 camiones. 

Una vez reunidos los bloques en un canal de pruebas de 300 metros de longitud, los investigadores generaron olas de hasta dos metros de altura. El objetivo fue reproducir las condiciones de una tormenta y observar cómo reaccionaban tanto la vegetación como el suelo de las marismas ante la fuerza constante del agua. 

Los resultados del experimento mostraron que las marismas salinas ayudan a reducir el impacto del oleaje mediante dos componentes: la vegetación y el sustrato, compuesto por sedimentos y materia orgánica. Sin embargo, ambos elementos respondieron de manera diferente durante las pruebas. 

La vegetación resultó más eficaz para amortiguar olas de hasta un metro de altura, con una reducción que puede alcanzar el 50%. Cuando las olas fueron más grandes, su capacidad para disminuir la fuerza del agua se redujo a menos del 10%. En cambio, el suelo de las marismas mostró una mayor resistencia, incluso ante condiciones de oleaje extremo. 

Los investigadores señalaron que el daño a las plantas aumenta conforme se prolonga la exposición a las olas intensas. Por ello, la conservación de estos hábitats puede contribuir a proteger las zonas costeras, especialmente en lugares donde el oleaje habitual es menos intenso. 

El estudio también destacó los beneficios económicos de las soluciones basadas en la naturaleza. Según las estimaciones de los investigadores, la protección que ofrecen las marismas podría reducir la necesidad de construir diques más elevados para proteger las costas. Esta alternativa permitiría disminuir los costos de infraestructura y aprovechar las barreras naturales que ofrecen estos ecosistemas. No obstante, la pérdida de estos ecosistemas representa un desafío. Un estudio citado por los investigadores estimó que entre 2000 y 2019 desaparecieron alrededor de 719 kilómetros cuadrados de marismas salinas en el mundo. Además, el aumento del nivel del mar podría reducir su capacidad de protección si no cuentan con suficientes sedimentos para adaptarse a las nuevas condiciones. 

Los autores concluyeron que conservar las marismas existentes y restaurar aquellas que puedan recuperarse son medidas que pueden contribuir a reducir el riesgo de inundaciones. Aunque su efectividad depende de las condiciones de cada costa, estos ecosistemas representan una alternativa natural que puede complementar otras medidas de protección frente a las tormentas. 

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