Brasil aprobó una inversión de 250 millones de reales para recuperar 4 mil hectáreas degradadas de la Amazonía mediante un proyecto que combina reforestación y producción agrícola sostenible. La iniciativa contempla la plantación de millones de especies vegetales, el cultivo de cacao y la generación de nuevos empleos. Busca contribuir a la captura de carbono y la conservación de la biodiversidad. El programa pretende demostrar que la restauración ambiental puede impulsar el desarrollo económico de las comunidades rurales.
La iniciativa busca combinar la rehabilitación de los ecosistemas con actividades agrícolas sostenibles y la creación de nuevas oportunidades laborales para las comunidades rurales. El financiamiento fue aprobado por el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) y estará a cargo de Restaura Amazonia SPE S.A., empresa vinculada al Grupo Belterra.
La inversión total prevista para desarrollar el proyecto asciende a 302 millones de reales, recursos que permitirán impulsar un modelo productivo orientado a recuperar la vegetación y aprovechar de manera responsable las tierras afectadas por actividades humanas. Las acciones se concentrarán principalmente en el estado de Pará, aunque también abarcarán zonas de Mato Grosso.
El plan contempla intervenir terrenos que anteriormente fueron destinados a la ganadería o a prácticas agrícolas que deterioraron sus condiciones ambientales. Para ello, se implementarán sistemas agroforestales que combinan árboles nativos con cultivos comerciales, una alternativa que permite mantener la producción mientras se recupera parte de la cobertura vegetal.
Entre las áreas consideradas se encuentran la Transamazónica, Carajás y Alta Floresta, regiones relacionadas con el Arco de la Restauración de la Amazonía, una estrategia que busca revertir los efectos de la degradación forestal y promover actividades económicas compatibles con la conservación de la naturaleza. El proyecto contempla la incorporación de aproximadamente 4.72 millones de plantas, entre especies nativas y cultivos destinados a la producción agrícola.
El cacao será uno de los principales productos del sistema agroforestal y crecerá junto con especies como açaí, castaña amazónica, andiroba, ingá, ipé, jatobá y paricá. También se prevé cultivar plátano y mandioca, alimentos que pueden contribuir a diversificar la producción y generar ingresos en diferentes etapas del proceso.
Con esta combinación de especies, la iniciativa pretende recuperar la fertilidad de los terrenos, favorecer la diversidad biológica y establecer áreas productivas que mantengan una mayor presencia de árboles en comparación con los sistemas agrícolas convencionales. En cuanto a sus beneficios ambientales, las proyecciones del BNDES señalan que el proyecto podría contribuir a retirar alrededor de 337 mil toneladas de dióxido de carbono equivalente (CO₂e) de la atmósfera por año.
Esta estimación está vinculada con la capacidad de los árboles para absorber carbono durante su crecimiento y almacenarlo en la biomasa. La recuperación de la vegetación también podría favorecer la protección del suelo y crear mejores condiciones para distintas especies de flora y fauna.
Adicionalmente, la empresa contempla la posibilidad de obtener créditos de carbono mediante mecanismos de certificación, aunque esta alternativa dependerá de que se cumplan los requisitos técnicos y ambientales establecidos para demostrar las reducciones o capturas de emisiones. La generación de empleo será otro de los aspectos relevantes de la inversión.
De acuerdo con las previsiones difundidas por el banco brasileño, el número de puestos directos y de servicios relacionados con las operaciones podría aumentar de 360 a cerca de 750, con la posibilidad de alcanzar aproximadamente 960 empleos al concluir el desarrollo del proyecto.
Las actividades abarcarán desde la producción de plantas y la preparación de los terrenos hasta la siembra, el mantenimiento de los cultivos, la recolección y el procesamiento del cacao. Además, se contempla brindar acompañamiento técnico y capacitación a los productores participantes, así como facilitar el acceso a canales de comercialización. Estas medidas buscan fortalecer la economía local y ampliar las oportunidades de quienes dependen de las actividades agrícolas.
La iniciativa se integra al Arco de la Restauración, una estrategia del Gobierno de Brasil desarrollada mediante el BNDES y en coordinación con el Ministerio de Medio Ambiente y Cambio Climático. Este programa tiene como propósito recuperar superficies afectadas por la deforestación y promover alternativas productivas que disminuyan la presión sobre los bosques.
Entre sus metas generales figura la restauración de 6 millones de hectáreas para 2030 y de 24 millones para 2050, con la participación de recursos públicos y privados. A través de este enfoque, las autoridades brasileñas buscan impulsar proyectos que permitan recuperar los ecosistemas y, al mismo tiempo, mantener actividades económicas capaces de beneficiar a las poblaciones rurales.
Aunque la aprobación de los recursos representa un avance para la restauración ambiental, el impacto final dependerá de la ejecución de las acciones y del seguimiento de los terrenos intervenidos. La siembra de millones de plantas deberá acompañarse de labores de mantenimiento, vigilancia y evaluación para comprobar la supervivencia de los árboles y la recuperación de las funciones ecológicas de las zonas seleccionadas.
También será importante verificar los resultados relacionados con la captura de carbono y la generación de empleos. Con una implementación prevista hasta 2031, Brasil busca demostrar que la recuperación de áreas degradadas puede vincularse con la producción sostenible y el desarrollo rural, sin perder de vista la necesidad de conservar uno de los ecosistemas más importantes del planeta: la Amazonía.














