Redacción: Jacqueline Sandoval
México enfrenta el reto de generar más electricidad y reducir al mismo tiempo el uso de gas natural importado. El tema volvió a tomar fuerza este lunes 5 de octubre, luego de que la Comisión de Energía del Senado planteara impulsar la producción nacional de petróleo y gas, además de ampliar las reservas y el almacenamiento.
El país depende en gran medida del gas que llega desde Estados Unidos. Según un análisis del International Institute for Sustainable Development (IISD), este combustible representa alrededor de 64 por ciento de la generación eléctrica nacional, mientras que México solo tiene capacidad para almacenar gas equivalente a 2.4 días de demanda.
Para el organismo, la situación deja al sistema energético expuesto ante posibles problemas de suministro y cambios en los precios. Por ello, se recomienda que una parte importante de las inversiones se dirija a modernizar la red eléctrica, ampliar la transmisión, impulsar proyectos renovables y aumentar la capacidad de almacenamiento.
La discusión también alcanza al gas no convencional. El gobierno analiza realizar estudios y pozos exploratorios en las cuencas Sabinas-Burro-Picachos, en Coahuila y Nuevo León, así como en la cuenca Burgos, en Tamaulipas. El objetivo es conocer qué recursos existen y si pueden ayudar a disminuir las importaciones.
Sin embargo, el desarrollo de estos proyectos tendría que considerar también sus posibles efectos ambientales. Un comité de especialistas recomendó, por ejemplo, evitar la extracción de gas no convencional en la cuenca Tampico-Misantla y establecer medidas para proteger el agua en otras zonas donde pudiera realizarse.
Ante este panorama, México necesita aumentar rápidamente su generación eléctrica. Especialistas del sector estiman que el país tendría que incorporar alrededor de 7 gigawatts de nueva capacidad cada año para responder al crecimiento de la demanda.
En este escenario, las energías renovables y el almacenamiento serán cada vez más importantes. El país tendrá que ampliar su infraestructura eléctrica, atraer nuevas inversiones y conseguir que los proyectos puedan construirse a tiempo.
El reto para México será encontrar un equilibrio entre garantizar el suministro de electricidad, reducir el uso de gas importado y avanzar hacia una generación más limpia.














