Redacción: Grecia Rodriguez
Profepa clausuró una zona en Calakmul tras detectar deforestación en casi 15 hectáreas de selva y daños a especies protegidas. La medida busca frenar el impacto ambiental y resalta la importancia de conservar uno de los refugios naturales más valiosos de México.

La Reserva de la Biosfera Calakmul, en Campeche, volvió a ser noticia tras detectarse daños significativos en su selva. La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente clausuró de manera temporal una parte de la zona núcleo norte, luego de confirmar que se estaban realizando actividades de deforestación con maquinaria pesada.
Durante una inspección realizada el 27 de marzo de 2026, se comprobó la eliminación de vegetación en casi 15 hectáreas de selva mediana, un ecosistema que sostiene gran diversidad de especies y que es vital para conservar agua y suelo. La denuncia fue presentada por la dirección de la Reserva, que alertó sobre la pérdida de cobertura vegetal y el impacto directo en la fauna silvestre.
Entre los daños más graves se encuentra la afectación a especies protegidas, como la pata de elefante, lo que hace aún más grave esta situación. La clausura busca detener el avance de la deforestación y evitar que el impacto se extienda, mientras se inicia un procedimiento administrativo y se analizan posibles acciones legales por delitos ambientales.
Calakmul es uno de los refugios naturales más importantes de México, hogar de jaguares, monos y aves emblemáticas. Cada hectárea perdida significa menos espacio para la vida silvestre y un retroceso en los esfuerzos de conservación que han buscado mantener intacta esta selva durante décadas. La medida tomada por Profepa no solo intenta frenar el daño inmediato, sino que también envía un mensaje claro: la protección de las reservas naturales es una prioridad y no puede ser vulnerada por actividades ilegales. En tiempos de crisis climática, cuidar espacios como Calakmul es esencial para el futuro del país y del planeta. Por ahora, la clausura representa un paso necesario para contener el daño y abrir la puerta a sanciones que podrían marcar un precedente en la defensa de los ecosistemas mexicanos. Lo ocurrido en Calakmul recuerda que la vigilancia ambiental es una herramienta para defender territorios que son esenciales para la salud del planeta y para las generaciones futuras.
Además, este caso abre un debate sobre la responsabilidad colectiva en torno a las áreas naturales protegidas. No basta con que las autoridades actúen, sino que la sociedad también debe involucrarse en la defensa de estos espacios, exigir transparencia en las investigaciones y apoyar proyectos de conservación. Calakmul no solo es un tesoro de Campeche, sino también un patrimonio de todos los mexicanos y del mundo. Su protección es clave para enfrentar la crisis climática y garantizar que las próximas generaciones puedan conocer y disfrutar la riqueza de una selva que hoy está en riesgo.

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