Redacción Atziri Gomez
Un grupo conformado por 30 especialistas del sector forestal participó en la validación de diversos modelos de gestión sostenible desarrollados en el marco del proyecto Firepoctep+, una iniciativa orientada a mejorar la conservación de los ecosistemas y reforzar la prevención de incendios forestales en la Sierra de Huelva.
La jornada reunió a representantes de la administración regional andaluza, la Agencia de Emergencias de Andalucía, la Agencia de Medio Ambiente y Agua de Andalucía, la Universidad de Córdoba, empresas forestales, asociaciones agrarias y entidades dedicadas a la certificación ambiental, además de expertos en distintos puntos del país.
El principal objetivo del encuentro fue revisar y perfeccionar las propuestas de gestión forestal sostenible que servirán como referencia para la futura ordenación del territorio. Los modelos buscan promover una administración coordinada de los recursos naturales y fortalecer la adaptación frente a los efectos del cambio climático.
Entre las prioridades planteadas se encuentra la conservación de los bosques, la reducción del riesgo de incendios de gran magnitud y el desarrollo de estrategias económicamente viables para las comunidades que dependen de estos ecosistemas. Una de las medidas analizadas fue la implementación de cortafuegos productivos.
El debate técnico se organizó en cinco grupos de trabajo especializados en diferentes tipos de vegetación. Los expertos analizaron los ecosistemas de encinas y alcornoques, pinares, eucaliptales y matorrales, además de un apartado dedicado a las Zonas Estratégicas de Gestión (ZEG), fundamentales para la prevención y el combate de incendios forestales.
A lo largo de la jornada, los participantes desarrollaron sesiones de revisión técnica y presentaron propuestas de mejora que posteriormente fueron discutidas de manera conjunta. El carácter multidisciplinario de los grupos permitió integrar perspectivas ambientales, económicas y sociales en las recomendaciones finales.
Entre las principales conclusiones, los especialistas coincidieron en la necesidad de otorgar una mayor flexibilidad a los modelos de gestión para adaptarlos a las características específicas de cada territorio. También destacaron la importancia de incorporar de manera más amplia los efectos del cambio climático en la planificación forestal.
Asimismo, los expertos subrayaron el valor de las dehesas y de las formaciones de encinas y alcornoques, consideradas elementos esenciales del paisaje de la comarca. Según indicaron, una gestión adecuada de estos espacios favorece la regeneración del arbolado y contribuye a incrementar la resiliencia frente a los incendios.
En el caso de los pinares, los participantes señalaron que desempeñan una función clave en la recuperación de áreas degradadas y generan recursos como madera, biomasa, piñones y setas. Además, una vez superada su etapa inicial de crecimiento, presentan estructuras menos propensas a la propagación del fuego.
Respecto a los eucaliptales, el panel destacó que una administración responsable permite mantener una fuente sostenible de ingresos y conservar importantes niveles de biodiversidad. Sin embargo, recomendaron que las áreas públicas evolucionen progresivamente hacia bosques mixtos.
Otro de los puntos centrales del encuentro fue la importancia de garantizar la viabilidad económica de la gestión forestal. Los participantes resaltaron el papel de los incentivos vinculados a la protección de la biodiversidad, la regulación del agua, la captura de carbono y la prevención de incendios.
Finalmente, el panel valoró positivamente el proceso impulsado por la Universidad de Huelva y consideró que las aportaciones recogidas contribuirán al desarrollo de modelos más eficientes y sostenibles para afrontar los retos ambientales y sociales del monte mediterráneo.














