Redacción Andrea García
Un estudio elaborado por el colectivo Renovem-nos estima que los tejados y otros espacios permitirían generar entre 4,755 y 5,963 gigavatios-hora anuales, una cantidad equivalente a alrededor del 6% de la demanda eléctrica que se proyecta para la comunidad autónoma hacia mediados de siglo. El análisis abre un nuevo debate sobre los límites de apostar únicamente por superficies urbanas o ya transformadas para acelerar la transición energética.
El estudio señala que algunas estimaciones sobre el potencial de la energía fotovoltaica en Cataluña podrían estar sobrevalorando la cantidad de superficie realmente disponible para instalar paneles solares. La organización considera que no basta con identificar tejados, aparcamientos, espacios artificializados o terrenos degradados sobre mapas, ya que existen restricciones técnicas, urbanísticas, territoriales y de uso que reducen la superficie que puede aprovecharse efectivamente para producir electricidad.
El 6% que cambia el debate energético
De acuerdo con el análisis, los espacios considerados de bajo impacto tendrían capacidad para albergar instalaciones fotovoltaicas con una potencia aproximada de entre 2,970 y 4,580 megavatios. Aunque esta capacidad permitiría incrementar la generación renovable y aprovechar zonas ya transformadas, el estudio considera que no sería suficiente para cubrir las necesidades energéticas que Cataluña podría tener en las próximas décadas.
La cifra cobra relevancia porque Cataluña contempla un fuerte crecimiento de la generación renovable para avanzar hacia sus objetivos climáticos y energéticos. El propio escenario de transición implica sustituir progresivamente combustibles fósiles por electricidad en sectores como el transporte, la industria y otros usos energéticos, lo que podría elevar considerablemente la demanda eléctrica respecto a los niveles actuales.
El problema no es solo instalar más paneles
Renovem-nos plantea que el debate energético no puede reducirse a una cuestión de cuántos paneles solares pueden colocarse sobre los edificios. También es necesario determinar qué superficie está realmente disponible, qué infraestructura requiere cada instalación y cuáles pueden ser sus efectos sobre el territorio, el paisaje, la biodiversidad y las actividades agrícolas.
El análisis contrasta con estimaciones que atribuyen un potencial considerablemente mayor a las superficies urbanas y artificializadas. Según la organización, parte de la diferencia se explica porque algunos estudios consideran superficies teóricas que posteriormente presentan obstáculos para su utilización real, por lo que el potencial técnico identificado sobre el papel no necesariamente equivale a electricidad que pueda producirse efectivamente.
Cataluña busca más renovables, pero el suelo es limitado
La planificación energética catalana contempla un importante crecimiento de la energía fotovoltaica durante las próximas décadas. El Plan Territorial Sectorial para la implantación de energías renovables de Cataluña, conocido como PLATER, establece objetivos de expansión de instalaciones solares y eólicas para avanzar hacia un sistema energético con mayor participación de fuentes renovables.
Uno de los principales desafíos será determinar dónde colocar esa nueva infraestructura. Las grandes plantas solares requieren superficies extensas y pueden generar conflictos relacionados con el uso agrícola del suelo, la conservación de espacios naturales y el impacto paisajístico, mientras que concentrar el desarrollo exclusivamente en tejados y zonas urbanas limita la cantidad de energía que puede generarse.
La electrificación podría aumentar todavía más la demanda
Otro elemento señalado en el estudio es el crecimiento previsto del consumo eléctrico como consecuencia de la transición energética. La sustitución de tecnologías que actualmente funcionan con combustibles fósiles por alternativas eléctricas puede provocar que Cataluña necesite producir mucha más electricidad en el futuro que la que consume actualmente.
Este escenario modifica la dimensión del reto. Incluso si se aprovechan de manera amplia los tejados y las superficies artificializadas disponibles, la generación obtenida tendría que combinarse con otras fuentes renovables y con nuevas infraestructuras energéticas para responder a una demanda que podría crecer durante las próximas décadas.
El dilema: más energía sin aumentar la presión territorial
El informe vuelve a poner sobre la mesa una de las principales discusiones de la transición energética: cómo aumentar rápidamente la generación renovable sin trasladar todos los costos ambientales y territoriales a determinadas zonas. La energía solar permite reducir emisiones asociadas a la generación eléctrica, pero las instalaciones requieren espacio, infraestructura de conexión y planificación territorial.
La conclusión de Renovem-nos es que los espacios de bajo impacto pueden contribuir a la transición, pero su potencial sería insuficiente para resolver por sí solo las necesidades energéticas de Cataluña en 2050. El dato del 6% pone el foco en la necesidad de combinar distintas alternativas y evaluar con mayor precisión las superficies disponibles antes de definir cómo crecerá la generación renovable.
El futuro energético se juega también en el territorio
El debate sobre la energía solar en Cataluña ya no gira únicamente alrededor de instalar más paneles, sino de encontrar un modelo capaz de responder al aumento de la demanda y, al mismo tiempo, gestionar las limitaciones del territorio. Los tejados, aparcamientos y espacios degradados pueden formar parte de la solución, pero los datos del estudio apuntan a que no serían suficientes por sí solos.
Mientras Cataluña avanza en sus objetivos de descarbonización, la ubicación de las futuras instalaciones seguirá siendo una cuestión central. La discusión enfrentará distintos intereses: aumentar la producción de electricidad renovable, proteger el territorio y garantizar que la infraestructura energética pueda responder a las necesidades de una sociedad cada vez más electrificada.














